Juan Ignacio Clavero
Poeta recién llegado
¡TE AMO!
Siento un racimo de ansias brotar de mi pecho
y un cimbrar de fuego al pensar que en tu mano,
del cerniente simbólico de este amor que has hecho,
un anillo apareja, cual sentimiento hermano.
Hay tantas cosas nuevas que de la vida busco,
tanto espero en mi futuro, tanto estoy enamorado,
tanto pasé del pasado, tanto he obviado un final brusco,
que si hoy sonrisas produzco, son por estar a tu lado.
Llegas vos con tu radiante sonrisa que me ilumina,
de belleza no escatima, es tu mirada sincera
esa que en fuerza renueva la calma que me domina,
y a los fondos de mi alma lleva su luz placentera.
En la cúspide de un beso me arrancas partes del ser
y subliman en el aire que rodea tu hermosura,
soy más tuyo en su premura de sucumbir de placer,
cual jubilo de tus labios en roce me conjetura.
Un abrazo derramo embebido en fervor
no hay tan grande temor que me aleje, y aclamo,
que inflamo este sentir y no asomo pudor
mientras miro tus ojos y te digo: ¡Te amo!
Siento un racimo de ansias brotar de mi pecho
y un cimbrar de fuego al pensar que en tu mano,
del cerniente simbólico de este amor que has hecho,
un anillo apareja, cual sentimiento hermano.
Hay tantas cosas nuevas que de la vida busco,
tanto espero en mi futuro, tanto estoy enamorado,
tanto pasé del pasado, tanto he obviado un final brusco,
que si hoy sonrisas produzco, son por estar a tu lado.
Llegas vos con tu radiante sonrisa que me ilumina,
de belleza no escatima, es tu mirada sincera
esa que en fuerza renueva la calma que me domina,
y a los fondos de mi alma lleva su luz placentera.
En la cúspide de un beso me arrancas partes del ser
y subliman en el aire que rodea tu hermosura,
soy más tuyo en su premura de sucumbir de placer,
cual jubilo de tus labios en roce me conjetura.
Un abrazo derramo embebido en fervor
no hay tan grande temor que me aleje, y aclamo,
que inflamo este sentir y no asomo pudor
mientras miro tus ojos y te digo: ¡Te amo!