Yolvi Efraín Cauro
Poeta recién llegado
Las calles dan la vuelta sobre sí
rumiando los delirios del asfalto;
del ictus de esta calle en que, lo mas alto
y lo mas bajo, queda siempre en mí.
Mi frágil luz, la sombra que seguí
por propia voluntad con cada salto.
La miseria me nutre y yo me exalto
en un último trago carmesí.
El líquido se vierte, sorbo a sorbo,
quisiera rechazar de entre su ayer
el flujo de vapores; el estorbo
de mí: brutal David que va de ronda
y duda si vencer para perder...
¿Derribo a Golïat con otra honda?
rumiando los delirios del asfalto;
del ictus de esta calle en que, lo mas alto
y lo mas bajo, queda siempre en mí.
Mi frágil luz, la sombra que seguí
por propia voluntad con cada salto.
La miseria me nutre y yo me exalto
en un último trago carmesí.
El líquido se vierte, sorbo a sorbo,
quisiera rechazar de entre su ayer
el flujo de vapores; el estorbo
de mí: brutal David que va de ronda
y duda si vencer para perder...
¿Derribo a Golïat con otra honda?