Envejecer acosa y acecha

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jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
ENVEJECER ACOSA Y ACECHA



Como se pasan los años, sin darnos cuenta llegamos a la vejez

Hemos disfrutado la vida, sin tedio con algo de timidez

Con achaques y dolencias, de caídas con triunfos de sensatez

De vigoroso y despierto a tembloroso e inútil sin nitidez



Envejecer nos persigue, sin tregua con miedo a desfallecer

Nos acosan los años, sin reposo, sin pausas para reconocer

Acechan los olvidos, se despoja la belleza que tiende a desaparecer

Se esfuma la alegría, disfrazada de sonrisas, tratando de esconder



Nos acecha la vejez, doblando la esquina cautelosamente

Se vuelven tristes los sueños, esperando el milagro siguiente

Buscando la aurora que nos despierte del letargo lentamente

La juventud se ha perdido, presurosos, se busca el remedio bruscamente



Llegan los disfraces, cargados con costosos e inútiles aditamentos

Se agota la experiencia, con trémula madurez de movimientos

El camino se vuelve tortuoso, de pesadumbre con sentimientos

Las emociones se convierten en alaridos angustiosos de sufrimientos

Tímidamente nos acercamos a la vejez, sin pausas para los remordimientos



Envejecer nos arrincona, con tormentas hacía el precipicio

Nos ejercitamos buscando el placer que nos lleve al sacrificio

Se agotan las fuerzas, reflejando en la mirada como si fuera un maleficio

Se esfuman los recuerdos, olvidando tristezas sin beneficios



La vida es tan hermosa, que siempre se añora cautivadora

Se baila y se goza de pasiones que emociona y enamora

Se ríe y se llora, de trabajos con penas merecedoras

No se piensa en la vejez, que agota el pensamiento de luz encantadora



Envejecer, disminuye las fuerzas, que escalan lo difícil de la montaña

La esperanza se pierde, entre los recuerdos tristes que acompaña

Sin entender, nos persiguen las dudas de la madurez que extraña

Asumiendo el reto de vencer las adversidades, como si fueran hazaña



Que importa envejecer, si el espíritu llama a rejuvenecer

Salir a caminar, tomarse un tinto con amigos, recordar su permanecer

Hacer la siesta y poder resolver, de las inclemencias desaparecer

Conservar la alegría, rodearse de nietos, la felicidad por fin es un placer



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga, agosto 25-2017
 
Realmente así lo apreciamos los que ya hemos llegado a esa edad en la que más que hacia adelante miramos hacia atrás, me ha gustado el enfoque que le has dado al tema.

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NB: Título editado, recuerda que no se admiten titulaciones en Mayúsculas.
 
ENVEJECER ACOSA Y ACECHA



Como se pasan los años, sin darnos cuenta llegamos a la vejez

Hemos disfrutado la vida, sin tedio con algo de timidez

Con achaques y dolencias, de caídas con triunfos de sensatez

De vigoroso y despierto a tembloroso e inútil sin nitidez



Envejecer nos persigue, sin tregua con miedo a desfallecer

Nos acosan los años, sin reposo, sin pausas para reconocer

Acechan los olvidos, se despoja la belleza que tiende a desaparecer

Se esfuma la alegría, disfrazada de sonrisas, tratando de esconder



Nos acecha la vejez, doblando la esquina cautelosamente

Se vuelven tristes los sueños, esperando el milagro siguiente

Buscando la aurora que nos despierte del letargo lentamente

La juventud se ha perdido, presurosos, se busca el remedio bruscamente



Llegan los disfraces, cargados con costosos e inútiles aditamentos

Se agota la experiencia, con trémula madurez de movimientos

El camino se vuelve tortuoso, de pesadumbre con sentimientos

Las emociones se convierten en alaridos angustiosos de sufrimientos

Tímidamente nos acercamos a la vejez, sin pausas para los remordimientos



Envejecer nos arrincona, con tormentas hacía el precipicio

Nos ejercitamos buscando el placer que nos lleve al sacrificio

Se agotan las fuerzas, reflejando en la mirada como si fuera un maleficio

Se esfuman los recuerdos, olvidando tristezas sin beneficios



La vida es tan hermosa, que siempre se añora cautivadora

Se baila y se goza de pasiones que emociona y enamora

Se ríe y se llora, de trabajos con penas merecedoras

No se piensa en la vejez, que agota el pensamiento de luz encantadora



Envejecer, disminuye las fuerzas, que escalan lo difícil de la montaña

La esperanza se pierde, entre los recuerdos tristes que acompaña

Sin entender, nos persiguen las dudas de la madurez que extraña

Asumiendo el reto de vencer las adversidades, como si fueran hazaña



Que importa envejecer, si el espíritu llama a rejuvenecer

Salir a caminar, tomarse un tinto con amigos, recordar su permanecer

Hacer la siesta y poder resolver, de las inclemencias desaparecer

Conservar la alegría, rodearse de nietos, la felicidad por fin es un placer



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga, agosto 25-2017
El tiempo no pasa nos traspasa pero la vida es lo único que tenemos que realmente es nuestro, aprender a vivir cada instante con ilusión y esperanza se me antoja indispensable. Me ha gustado mucho tu poema amigo Jorge, tengo ya una edad y a menudo pienso en estos temas. Un abrazo. Paco.
 
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