Camy
Camelia Miranda
Ya no me basta con tan sólo soñarla,
voy con este son, amarrado al alma
y me parece que goza de su afecto,
pues su mirada fullera me lo declara.
Quisiera tenerla cerca, muy cerca,
a escasos centímetros de su tierra
y cómo hago con lo que siento,
si mi deseo es robarle lo que quiero.
A ver si usted me acepta
este racimo de gladiolas
y corriendo me inclinaría
pa’ pedirle por fin que sea mi novia.
Me pondría mis mejores galas
con un clavel en la solapa,
el dulcito de guayaba pa’ la suegra
y un acordeón pa’ la serenata.
Le sacaría risas y hasta una lagrimita,
un par de trucos de magia y versaría
y por si fuera poco, de mis monedas hablaría
dando justo al blanco de sus pupilas.
Si por el contrario usted me rechazase,
yo no pierdo la esperanza,
pues usted está más buena
que el sancocho de mi madre.
Por último yo quisiera
el permiso de su parte,
pa’ rondarla por las tardes
a ver si se le afloja el traje.
(Publicado en Mundo Poesía el 20 de Abril del 2010)