Noelia.31
Camicace que lanza sus balas en forma de poesía.
Voy a morir al ver tan poco sentimiento en una mirada,
voy a morir con la poca cordura que me queda,
al darme cuenta de que ya no sabemos ni podemos,
amar.
Voy a morir junto a todas las margaritas que deshojé,
en un acto de desesperación masivo por la falta de tus besos,
Las margaritas van a pedir morir conmigo porque ya nadie quiere deshojarlas.
(llámalo masoquismo).
Ya nadie se sonroja ante una caricia en persona,
simplemente sacamos hoyuelo ante un mensaje.
Voy a morir,
de amor,
de dolor al ver que me he quedado en el 57,
me he quedado en la impaciencia de mi abuelo,
a la espera de una nueva carta de mi abuela,
me he quedado en las rosas sin motivo alguno,
los típicos ya no tan típicos bombones en San Valentín,
Al final va a ser verdad que no estoy loca y
ya ha dejado de ser costumbre querer estar boca a boca.
Que pasó de moda lo de bailar con el corazón una balada,
que diera igual la chaqueta calada en un reencuentro.
Voy a morir como murió la poca picardía de un susurro.
En el arresto de la mili que era lo único que impedía una cita.
En el último viaje de un ferrocarril.
Voy a morir como murió ese amor,
En silencio,
con el paso de los años,
pasando a ser un mito,
convirtiendose en negativos de un carrete.
Que si ya no sabes querer así,
vete.
Porque yo solo busco una mirada
con el mismo sentimiento en las bodas de plata,
dejar de discutir por meter tanto la pata,
y empezar a tropezar juntos.
Hasta que el bastón sea un tercer pie,
hasta que el corazón nos reviente,
de amor, o de viejo,
hasta que seas ese espejo donde me veo reflejada,
ese amor tácito,
hasta que vivamos despacito,
sin prisa,
con pausas.
Llamame loca,
pero esa es la vida que quiero,
morir (contigo)
Noelia Lorenzo
voy a morir con la poca cordura que me queda,
al darme cuenta de que ya no sabemos ni podemos,
amar.
Voy a morir junto a todas las margaritas que deshojé,
en un acto de desesperación masivo por la falta de tus besos,
Las margaritas van a pedir morir conmigo porque ya nadie quiere deshojarlas.
(llámalo masoquismo).
Ya nadie se sonroja ante una caricia en persona,
simplemente sacamos hoyuelo ante un mensaje.
Voy a morir,
de amor,
de dolor al ver que me he quedado en el 57,
me he quedado en la impaciencia de mi abuelo,
a la espera de una nueva carta de mi abuela,
me he quedado en las rosas sin motivo alguno,
los típicos ya no tan típicos bombones en San Valentín,
Al final va a ser verdad que no estoy loca y
ya ha dejado de ser costumbre querer estar boca a boca.
Que pasó de moda lo de bailar con el corazón una balada,
que diera igual la chaqueta calada en un reencuentro.
Voy a morir como murió la poca picardía de un susurro.
En el arresto de la mili que era lo único que impedía una cita.
En el último viaje de un ferrocarril.
Voy a morir como murió ese amor,
En silencio,
con el paso de los años,
pasando a ser un mito,
convirtiendose en negativos de un carrete.
Que si ya no sabes querer así,
vete.
Porque yo solo busco una mirada
con el mismo sentimiento en las bodas de plata,
dejar de discutir por meter tanto la pata,
y empezar a tropezar juntos.
Hasta que el bastón sea un tercer pie,
hasta que el corazón nos reviente,
de amor, o de viejo,
hasta que seas ese espejo donde me veo reflejada,
ese amor tácito,
hasta que vivamos despacito,
sin prisa,
con pausas.
Llamame loca,
pero esa es la vida que quiero,
morir (contigo)
Noelia Lorenzo