No confíe
en los latidos súbitos
del corazón.
Podría resultar
que nada sea como esperó,
y el latido
que en ese momento
pasase por su pecho
le explotara
en un mensaje
de que todo acabó.
No confíe
en los latidos trampa
del corazón,
a menos de que los tome
con su palma
masoquista.
Y, supongo,
si usted apuesta
por vivir
este día,
que ya
los tomó.
en los latidos súbitos
del corazón.
Podría resultar
que nada sea como esperó,
y el latido
que en ese momento
pasase por su pecho
le explotara
en un mensaje
de que todo acabó.
No confíe
en los latidos trampa
del corazón,
a menos de que los tome
con su palma
masoquista.
Y, supongo,
si usted apuesta
por vivir
este día,
que ya
los tomó.