Juan Ignacio Clavero
Poeta recién llegado
Me gustan la fuerza que esconden, tus besos
hermosos y bellos de modo excesivo,
me gusta ese arco de tus labios, gruesos,
que a todo mi esfuerzo le brinda sentido.
Y me gustan todas las frases que brotan
de tu pecho abierto, que en cada -te quiero-,
como pirotecnia se elevan y explotan
bañando mi ser, con su amor verdadero.
Tal vez nunca entienda la vida y el mundo,
tampoco los males, el dolor, la muerte,
tal vez nunca exente, tropiezos y tumbos,
pero nada importa, pues tú me haces fuerte.
Tal vez ya no exista o aún esté cuerdo,
presente y futuro, a propósito, ignoro,
pues solo preciso vivir tu recuerdo
y ya ni un centímetro de mí estará solo.
Se hace interminable, el suspiro, esta brisa
que dice que incluso en sueños te percibo,
que aún he de escuchar tu armoniosa risa,
su eco infinito canta en mis oídos.
Añoro y deseo el oír tu llamado,
beber tus –mi amor- me hace sentir vivo,
y con tus caricias dormirme, calmado,
sabiendo que tú, estas aquí conmigo.
hermosos y bellos de modo excesivo,
me gusta ese arco de tus labios, gruesos,
que a todo mi esfuerzo le brinda sentido.
Y me gustan todas las frases que brotan
de tu pecho abierto, que en cada -te quiero-,
como pirotecnia se elevan y explotan
bañando mi ser, con su amor verdadero.
Tal vez nunca entienda la vida y el mundo,
tampoco los males, el dolor, la muerte,
tal vez nunca exente, tropiezos y tumbos,
pero nada importa, pues tú me haces fuerte.
Tal vez ya no exista o aún esté cuerdo,
presente y futuro, a propósito, ignoro,
pues solo preciso vivir tu recuerdo
y ya ni un centímetro de mí estará solo.
Se hace interminable, el suspiro, esta brisa
que dice que incluso en sueños te percibo,
que aún he de escuchar tu armoniosa risa,
su eco infinito canta en mis oídos.
Añoro y deseo el oír tu llamado,
beber tus –mi amor- me hace sentir vivo,
y con tus caricias dormirme, calmado,
sabiendo que tú, estas aquí conmigo.