ALYA
Poeta fiel al portal
Yo no tengo nada.
A tientas recorro los linderos
del destino,
para no arrepentirme
si algún día se me hace
tarde para iniciar mi camino.
Muchas cosas no me bastan
cuando lo que quiero
es correr sin miedo,
desatar las bridas
y abalanzarme,
dar el paso
hacia el vacío
de tus manos,
de tus ojos,
de tu boca.
Mas no sé, si ahí estarán
cuando caiga.
Aunque no importa
si no te alcanzo,
ya te vi.
Basta extender mis dedos
y te toco.
Puedo tocarte
cuando burlo
la geografía de mis dudas
y acomodo
el mapa de mis emociones,
puedo aterrizar
en el terreno
franco de tu sonrisa
dulce,
extendida,
abierta como flor
con rumor a vino,
trasnochada
en mi memoria.
Tu sonrisa de cuentos,
esa que yo invento.
Esa que no apresura
las agujas de mi reloj,
ella es fiel al ritmo
de mis pasos,
al latido acelerado
de mi pecho,
a mi aletargado silencio.
Tu sonrisa es lazarillo,
es brújula
al transitar no apresurado
de mis pasos dubitativos.
Si te desesperas,
el tren siempre pasa
una y otra vez,
puedes irte,
marcharte.
Caminos amarillos
te señalan la ciudad de Oz
y a veces te recuerdan
la casa a la que perteneces,
puedes ir sobre ellos,
o volver a lo preciso.
Yo caminaré, como Doroty,
seguiré la ruta de la poesía
con el león cobarde,
el espantapájaros sin cerebro
y el hombre de hojalata sin corazón.
ellos son mis favoritos.
sin valentía,
sin inteligencia,
sin emociones
sin ataduras.
Juntos recorremos Oz
y regresaremos.
A tientas recorro los linderos
del destino,
para no arrepentirme
si algún día se me hace
tarde para iniciar mi camino.
Muchas cosas no me bastan
cuando lo que quiero
es correr sin miedo,
desatar las bridas
y abalanzarme,
dar el paso
hacia el vacío
de tus manos,
de tus ojos,
de tu boca.
Mas no sé, si ahí estarán
cuando caiga.
Aunque no importa
si no te alcanzo,
ya te vi.
Basta extender mis dedos
y te toco.
Puedo tocarte
cuando burlo
la geografía de mis dudas
y acomodo
el mapa de mis emociones,
puedo aterrizar
en el terreno
franco de tu sonrisa
dulce,
extendida,
abierta como flor
con rumor a vino,
trasnochada
en mi memoria.
Tu sonrisa de cuentos,
esa que yo invento.
Esa que no apresura
las agujas de mi reloj,
ella es fiel al ritmo
de mis pasos,
al latido acelerado
de mi pecho,
a mi aletargado silencio.
Tu sonrisa es lazarillo,
es brújula
al transitar no apresurado
de mis pasos dubitativos.
Si te desesperas,
el tren siempre pasa
una y otra vez,
puedes irte,
marcharte.
Caminos amarillos
te señalan la ciudad de Oz
y a veces te recuerdan
la casa a la que perteneces,
puedes ir sobre ellos,
o volver a lo preciso.
Yo caminaré, como Doroty,
seguiré la ruta de la poesía
con el león cobarde,
el espantapájaros sin cerebro
y el hombre de hojalata sin corazón.
ellos son mis favoritos.
sin valentía,
sin inteligencia,
sin emociones
sin ataduras.
Juntos recorremos Oz
y regresaremos.