Es cierto que no sentía
nada especial por ti,
y no lo mencioné
porque parecías conformarte
con mi pobre actuación.
Es cierto que tus besos
eran aburridos,
y cuando me los dabas
yo creía,
o quería creer,
en la existencia
de otros labios
que, como mínimo,
me hicieran sentir
algo.
Soy el monstruo
que deja pasar sus errores
sin decir una palabra,
sin decirte una palabra,
aunque te dañaran,
poco a poco,
después.
Y me alegra
que te cansaras
de mí.
Sólo quería darte
estas últimas frases
como la explicación
que me faltó valor
de decir
cuando la pedías.
Aunque ya no importe.
nada especial por ti,
y no lo mencioné
porque parecías conformarte
con mi pobre actuación.
Es cierto que tus besos
eran aburridos,
y cuando me los dabas
yo creía,
o quería creer,
en la existencia
de otros labios
que, como mínimo,
me hicieran sentir
algo.
Soy el monstruo
que deja pasar sus errores
sin decir una palabra,
sin decirte una palabra,
aunque te dañaran,
poco a poco,
después.
Y me alegra
que te cansaras
de mí.
Sólo quería darte
estas últimas frases
como la explicación
que me faltó valor
de decir
cuando la pedías.
Aunque ya no importe.