Laura Delmar
Poeta recién llegado
El sol
baña mi rostro,
me despierta,
reaviva mi alma
que, sumergida yacía
en su vientre preñado de nubes frías.
Emerjo de aquella barriga densa y gris,
despliego mis alas blancas,
húmedas de rocío.
Vuelo a través de mi ventana
hacia el paisaje abierto
de la alborada.
Vuelo y vuelo,
oteo el horizonte
y comprendo
que allí nada acaba…
Desafiantes montañas
se alzan.
Empinadas vertientes
descienden.
Impetuosas cascadas
fluyen hacia los ríos
en busca
de la inmensidad de los mares…
baña mi rostro,
me despierta,
reaviva mi alma
que, sumergida yacía
en su vientre preñado de nubes frías.
Emerjo de aquella barriga densa y gris,
despliego mis alas blancas,
húmedas de rocío.
Vuelo a través de mi ventana
hacia el paisaje abierto
de la alborada.
Vuelo y vuelo,
oteo el horizonte
y comprendo
que allí nada acaba…
Desafiantes montañas
se alzan.
Empinadas vertientes
descienden.
Impetuosas cascadas
fluyen hacia los ríos
en busca
de la inmensidad de los mares…