María Rentería
Luna en Acuario.
Imagen de Internet
No sé por qué te doy mi devoción,
sólo sé que te la doy,
ni por qué me causas tanta emoción...
¡sólo sé que sin ti no soy!
No sé por qué me tienes atrapada,
no sé por qué me das tanta alegría,
no sé por qué me tienes encantada...
¡no sé por qué te regalo mi noche y mi día!
Sólo sé que al pensarte te sueño;
sólo sé que al soñarte te tengo
y que al tenerte me llenas, me alegras.
Por eso te pienso, por eso te sueño.
Te tengo, mas no te tengo
pues el amor se da en libertad.
No hay propiedad ni dueño,
es un acto de generosidad.
En el palacio de los sueños
me encontraré contigo...
¡yo te regalo mis anhelos!
En los jardines de la memoria
me encontraré contigo...
¡cantarte así me sabe a gloria!
Te dejo mi corazón
porque
me voy a soñarte,
me voy a tenerte,
a entregarte mi totalidad.
Última edición: