Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
El día y la noche miran el sol sin mimamientos
sin amor ni aturdimientos, sin temblor ni abatimientos
pero la tarde se enamoró del sol.
La tarde mira el sol y se deslumbra
cual brillo en la penumbra brilla con intensidad
su corazón se ruboriza
su palidez se hace trizas
ella se vuelve sonrojada
cuando no, anaranjada
siempre, siempre colorada.
El sol se vuelve como un niño
se pincha y se convierte en brillo
sonríe con esplendor
se pierde en el mar del horizonte
y se vuelve sonrojado
siempre, siempre colorado
siempre, siempre enamorado de ella.
Ella lo ama
y él se deja querer
ambos se fusionan
en un bello atardecer.
sin amor ni aturdimientos, sin temblor ni abatimientos
pero la tarde se enamoró del sol.
La tarde mira el sol y se deslumbra
cual brillo en la penumbra brilla con intensidad
su corazón se ruboriza
su palidez se hace trizas
ella se vuelve sonrojada
cuando no, anaranjada
siempre, siempre colorada.
El sol se vuelve como un niño
se pincha y se convierte en brillo
sonríe con esplendor
se pierde en el mar del horizonte
y se vuelve sonrojado
siempre, siempre colorado
siempre, siempre enamorado de ella.
Ella lo ama
y él se deja querer
ambos se fusionan
en un bello atardecer.