Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alguna vez le he preguntado a Claudia, los motivos de su estancia en la casa gris...Ella me contesta siempre lo mismo. “Amiga, debe ser porque no puedo andar sin mi alma a cuestas”
Una vez más me quedo esperando una explicación coherente...Y la verdad es que ella siempre me satisface…
-Explicame Claudia, narramelo en ejemplos, o en alguna experiencia que hayas vivido…
Y ella, con toda esa paciencia que la caracteriza y que trae paz a mi alma, me narra…
“Verás, Sandra...Caminar con el alma a cuesta y a flor de piel, no es gratis...tiene un saldo que pagar y no es bajo. El alma, todo lo percibe, todo lo siente...Y es cierto que puedes obviarla, pero he ahí el coste, cuando de veras quieres llevarla contigo…
Yo, me decidí por ella…
Un día de esos grises, en los que me encontraba en profunda oscuridad, tanto que la noche era color azabache. Y en mis ventanas ,nunca habían sido tan evidentes las rejas. Alguien vino a por mi, tomó mi mano, yo le seguí, sin preguntar. Era una mujer tan hermosa, que a penas tuve dudas. Fui tras ella, agarrada de su mano y en ese instante, mis ropas cambiaron...Mi viejo vaquero y mi camiseta blanca, dieron paso a un vestido de ensueño, unos zapatos que parecían de cristal de tan hermosos, y mi pelo, mi pelo era como seda…
Comenzamos a caminar y nos unimos a un grupo que , como nosotras, llevaban unas ropas preciosas. Con estas personas, comencé a subir una calzada que parecía no tener fin, más yo no me cansaba. Llevábamos comida de reyes, y copas limpisimas y brillantes en las manos, tomábamos además el mejor de los zumos…
Pero, a pesar de todo yo no estaba bien, algo me faltaba, me sentía vacía. Mi acompañante se dio cuanta de mi desasosiego y empezó a instarme para que no mirase atrás...¡Nada de lo dejado vale la pena…! Me decia sin cesar. Pero yo...yo no podía continuar sin descubrir que era aquello que tanto me movía a mirar atrás…
De pronto mis ojos se llenaron de lágrimas...me di cuenta que, lo que dejaba detrás era mi alma. Porque yo ya no sentía, estaba vacía...Comencé a correr cuesta abajo, de pronto mis viejas ropas volvieron a cubrirme, y me di cuenta a la luz del aquel día que alguien había de pronto iluminado que, mis vaqueros eran mas viejos de lo que pensaba, pero que ellos me permitian correr...Ya no tenia zapatos de cristal sólo mis pies desnudos se defendían entre las rocas...Mi camiseta blanca, estaba llena de barro, mi aspecto pedía clemencia.
Grite y grite el nombre de mi alma...Pero ella no me contestaba...Corría y tropezaba, mas las heridas no me dolían...Y yo, seguía gritando ¡Alma mía , dónde estás! De pronto vi algo que flotaba en un pozo, y sin pensarlo baje agarrada de las piedras...Allí estaba mi alma, flotando en el agua, estaba tan pálida que la lloré sin haber muerto...¡Despierta alma mía! ¡Despierta y llenémonos de vida! ¡Por favor, alma, abre los ojos!
Por fin abrió sus ojos, y acercándose a mi pecho, con un beso volvió a mi...Volvía a estar llena, pero era una llenura que no pesaba...De nuevo era yo, al completo…
Cuando subí del pozo, le vi...Allí estaba él...sentado en una piedra, observando todo...Sólo pude sonreirle, pues con verle, sabia que había hecho lo correcto. Él, siempre está presente en cada una de mis historias.
Me pareció curioso que él, llevara la misma ropa que yo...camiseta blanca y vaquero , pero ahora, nuestras ropas aunque humildes, estaban completamente limpias…
Comencé mi camino, me giré para mirarle una vez más, (me cuesta quitar los ojos de él cuando le veo) me miró, sonrío, y siguió arañando la tierra con una caña que tenia en sus manos…
Por todas estas historias amiga mía, es que me encuentro en esta casa, que aun sin colores, no deja de ser mi hogar…
SHA.
Y yo aprendo que, así es como Claudia se siente completa y libre. No dejando que nadie mueva sus hilos, excepto Él, que, aunque la mayoría del tiempo permanece en silencio, nunca anda lejos de ella...
Mas el precio, es la permanencia en la casa gris. Con su alma a cuestas y con una mente quebrantada para el mundo...