Camy
Camelia Miranda
De tanto vocablo derramado,
al tacto que se contiene,
sin mirar,
entre el silencio y la claridad,
donde no duerme el pensamiento
y es preciso volar,
quiero…
que tu ventana se perfume,
con este aroma que te pertenece,
lenta y suave entre mis dedos.
Armónico desde el portal,
rociado y sinuoso se desplaza,
sin tocar,
entre el intervalo y la continuidad,
donde el norte se endosa,
justo en ese instante,
quiero…
que tu almohada se rebose,
con esta miel que aún no alcanzas,
inmensa y tersa entre mis labios.
Mucho más allá,
del preludio de una caricia,
sin saborear,
entre el elixir y el ensueño,
donde se abanican las ansias
y la mirada se ciega,
quiero…
que sucumbas despierto,
a la seda en tropel,
adivina de todos tus deseos.