claudiorbatisti
claudiorbatisti
Me has visto caminar triste en las olas
como velero sin timón lejano y sin rumbo
siguiendo una pequeña nube de estrellas.
Y en aquel horizonte de fuego
que es tu abrazo, he perdido la razón;
y encuentro perdido para siempre
lo que irremediablemente desea mi corazón.
En el oleaje agitado de nuestro amor
he abandonado sin remedio
mi alma perdida en el tiempo
hurgando las paredes del cielo.
Aquel día que hoy aparece diáfano
en la memoria, como entonces,
sin razón alguna, a no ser la del amor
he tirado al viento todas mis defensas
ahora, para llegar a donde estés;
luna que quemas la piel con tu mirada.
Maldito sea el destino que en mi se escuda
y de noche se quita el ajuar,
aferrándome con olas salvajes de amor
que al toque me embelezan...
No soy Dios… y tu eres inmortal.
Somos aire dispersa de un soplo divino
que se ha vuelto amor,
que nos transporta a la inmensidad del abismo
deteniéndonos para tomar aliento,
en los actos que otorgan vida o la muerte
de un solo golpe.
No reconozco ni quiero más límites
de idílicas y cálidas playas, de arrecifes y corales
donde me aferras… no busco más la firmeza
dispersa y frágil de tu canto de sirena,
que desde lejos me llega
y me aprisiona a tí
en tu inmensa jaula
en el fondo del mar...
claudiorbatisti
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