Bajo la sombra de su amor

Teo Moran

Poeta fiel al portal
Bajo la sombra delgada del campo,
con las espigas segadas y secas,
las amapolas dejaron sus hojas
en las piedras calizas del recuerdo.

Bajo la sombra sinuosa del sendero
las huellas son moldes de esperanza,
la búsqueda sin desmayo del alma
sobre un horizonte impreciso y curvado.

Bajo los cantos de los jilgueros
se esfuerza la melodía inacabada
que con su delicadeza me atrapa
y prende la llama que vive en mi pecho.

Bajo las oquedades del olivo
las entrañas de la arcillosa tierra
bebe del néctar de la fontana,
de ese frío cauce que lleva el río.

Bajo la sombra de los pinos
se enreda la línea de su boca,
con las neblinas de la mañana
que me abraza con su misterio.

Bajo el ardor del fugaz verano
el horizonte curvo se hace semilla
para después ser grano y harina
amasando el pan del recuerdo.

Bajo la sombra de los buitres
y del frágil rastrojo amarillento,
de las zarzas llenas con sus moras
no soy digno de la sombra que llevo.

Bajo la sombra de los verdes pinos,
de los chopos que moran en la orilla,
voy como la levedad de su hoja
encadenada a los dedos del viento.

Bajo la sombra de su fina figura,
bajo el relieve de sus dulces labios,
soy solo una sombra enamorada
que resucita con la luz de sus besos.

Bajo la sombra que se cae y renace
ante los infinitos latidos del mar,
pronuncio enamorado su nombre
y ante su presencia mi juramento…
¡Eres la sombra que llevo dentro!
 
Bajo la sombra delgada del campo,
con las espigas segadas y secas,
las amapolas dejaron sus hojas
en las piedras calizas del recuerdo.

Bajo la sombra sinuosa del sendero
las huellas son moldes de esperanza,
la búsqueda sin desmayo del alma
sobre un horizonte impreciso y curvado.

Bajo los cantos de los jilgueros
se esfuerza la melodía inacabada
que con su delicadeza me atrapa
y prende la llama que vive en mi pecho.

Bajo las oquedades del olivo
las entrañas de la arcillosa tierra
bebe del néctar de la fontana,
de ese frío cauce que lleva el río.

Bajo la sombra de los pinos
se enreda la línea de su boca,
con las neblinas de la mañana
que me abraza con su misterio.

Bajo el ardor del fugaz verano
el horizonte curvo se hace semilla
para después ser grano y harina
amasando el pan del recuerdo.

Bajo la sombra de los buitres
y del frágil rastrojo amarillento,
de las zarzas llenas con sus moras
no soy digno de la sombra que llevo.

Bajo la sombra de los verdes pinos,
de los chopos que moran en la orilla,
voy como la levedad de su hoja
encadenada a los dedos del viento.

Bajo la sombra de su fina figura,
bajo el relieve de sus dulces labios,
soy solo una sombra enamorada
que resucita con la luz de sus besos.

Bajo la sombra que se cae y renace
ante los infinitos latidos del mar,
pronuncio enamorado su nombre
y ante su presencia mi juramento…
¡Eres la sombra que llevo dentro!
Me ha gustado, bello poema de amor escrito con sensibilidad y talento amigo Oskar. Un abrazo. Paco.
 

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