Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Que me duele tanto tu ausencia!
Me asfixia la soledad que encuentro sin tus palabras,
y la muerte biónica que genera
no estar en tus brazos.
¡Que me duele tanto no tener tu amor!
Tus detalles que no se han escrito en los días de piedra,
y mi letargo de cielos amarillos
que no se han creído
de mi risa en el jamás.
¡Que me duele arder sin tu fuego!
Posible solución a mi alma ya desfigurada
por el frío de la incertidumbre.
Por el frío de la madrugada pensante.
¡Que me duelen tanto las palabras resaltadas de verde fosforescente!
Las lágrimas de luz que caen de mis ojos
que de esperarte
se secan
Las preocupaciones que no acaban
en el sonido de lo azul.
¡Que me duelen todas las gotas de agua no caída!
¡Que me duelen!
¡Que me duelen!
¡Me dueles!
Me asfixia la soledad que encuentro sin tus palabras,
y la muerte biónica que genera
no estar en tus brazos.
¡Que me duele tanto no tener tu amor!
Tus detalles que no se han escrito en los días de piedra,
y mi letargo de cielos amarillos
que no se han creído
de mi risa en el jamás.
¡Que me duele arder sin tu fuego!
Posible solución a mi alma ya desfigurada
por el frío de la incertidumbre.
Por el frío de la madrugada pensante.
¡Que me duelen tanto las palabras resaltadas de verde fosforescente!
Las lágrimas de luz que caen de mis ojos
que de esperarte
se secan
Las preocupaciones que no acaban
en el sonido de lo azul.
¡Que me duelen todas las gotas de agua no caída!
¡Que me duelen!
¡Que me duelen!
¡Me dueles!