Frío vidrio invernal-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
A mí me gustaría remontarme,

remontarme hasta cuando el cielo

era de cristal y los pájaros un alambre

de fino vidrio quemándose en su interior.

Frases desechas, cansancio de tardes,

aves multiplicadas por las alas irisadas,

fraguas invernales de caracteres perdidos,

hoy, definitivamente abolidos. A mí me

gustaría remontarme hasta el origen de la frase,

hasta el estrato inferior de la caverna, hasta la fosa

correspondiente donde dormitaron sus prendas y flores

un millar de efímeros soldados agrupados en filas de a

diez. A mí, sí, me encantaría regresar, columpiarme

en idénticos jardines, buscar el alabastro interno,

la magnética frialdad de los miembros, el dedal tendente

a la desaparición en frío, buscar el vidrio y hallar sólo

la vida. Pero hay tanta muerte entorno mío,

tanta caries pestilente que alberga un corazón demudado,

que presento mis credenciales sólo al suicidio. Mareas

de verbos, formas inquebrantables del asilo, la mentalidad

holgada de los capataces del infierno: mineros, sombras,

luces, ahogadas en espartos:

canciones o cánticos, todos

hundidos por obra y gracia

del universal espanto. Y la baraja

de naipes que no cesa de recrear

su materia adolescente, su albedrío

de cansancios.



©
 
A mí me gustaría remontarme,

remontarme hasta cuando el cielo

era de cristal y los pájaros un alambre

de fino vidrio quemándose en su interior.

Frases desechas, cansancio de tardes,

aves multiplicadas por las alas irisadas,

fraguas invernales de caracteres perdidos,

hoy, definitivamente abolidos. A mí me

gustaría remontarme hasta el origen de la frase,

hasta el estrato inferior de la caverna, hasta la fosa

correspondiente donde dormitaron sus prendas y flores

un millar de efímeros soldados agrupados en filas de a

diez. A mí, sí, me encantaría regresar, columpiarme

en idénticos jardines, buscar el alabastro interno,

la magnética frialdad de los miembros, el dedal tendente

a la desaparición en frío, buscar el vidrio y hallar sólo

la vida. Pero hay tanta muerte entorno mío,

tanta caries pestilente que alberga un corazón demudado,

que presento mis credenciales sólo al suicidio. Mareas

de verbos, formas inquebrantables del asilo, la mentalidad

holgada de los capataces del infierno: mineros, sombras,

luces, ahogadas en espartos:

canciones o cánticos, todos

hundidos por obra y gracia

del universal espanto. Y la baraja

de naipes que no cesa de recrear

su materia adolescente, su albedrío

de cansancios.



©
El poema muestra ansiedad, muy original grato leerle
 
En primer lugar, Marian, me alegra y enorgullece que estimes este texto como un poema, así, con todas las letras; se me olvida muchas veces que el objetivo de la poesía es precisamente éste que mencionas: gestar poemas, o generar poesía en el lector. Gracias por ello. En cuanto al contenido, es una de mis vueltas de tuerca más, a lo que yo llamo la esencia del nosotros desaparecido, esa colección entrañable de cifras y signos que arremete con impetuosidad en la memoria. Muchas gracias y recibe mi saludo cordial!
 
A mí me gustaría remontarme,

remontarme hasta cuando el cielo

era de cristal y los pájaros un alambre

de fino vidrio quemándose en su interior.

Frases desechas, cansancio de tardes,

aves multiplicadas por las alas irisadas,

fraguas invernales de caracteres perdidos,

hoy, definitivamente abolidos. A mí me

gustaría remontarme hasta el origen de la frase,

hasta el estrato inferior de la caverna, hasta la fosa

correspondiente donde dormitaron sus prendas y flores

un millar de efímeros soldados agrupados en filas de a

diez. A mí, sí, me encantaría regresar, columpiarme

en idénticos jardines, buscar el alabastro interno,

la magnética frialdad de los miembros, el dedal tendente

a la desaparición en frío, buscar el vidrio y hallar sólo

la vida. Pero hay tanta muerte entorno mío,

tanta caries pestilente que alberga un corazón demudado,

que presento mis credenciales sólo al suicidio. Mareas

de verbos, formas inquebrantables del asilo, la mentalidad

holgada de los capataces del infierno: mineros, sombras,

luces, ahogadas en espartos:

canciones o cánticos, todos

hundidos por obra y gracia

del universal espanto. Y la baraja

de naipes que no cesa de recrear

su materia adolescente, su albedrío

de cansancios.



©
Intensos sentimientos en busca de algo más. Me ha gustado amigo Ben. Un abrazo. Paco.
 
A mí me gustaría remontarme,

remontarme hasta cuando el cielo

era de cristal y los pájaros un alambre

de fino vidrio quemándose en su interior.

Frases desechas, cansancio de tardes,

aves multiplicadas por las alas irisadas,

fraguas invernales de caracteres perdidos,

hoy, definitivamente abolidos. A mí me

gustaría remontarme hasta el origen de la frase,

hasta el estrato inferior de la caverna, hasta la fosa

correspondiente donde dormitaron sus prendas y flores

un millar de efímeros soldados agrupados en filas de a

diez. A mí, sí, me encantaría regresar, columpiarme

en idénticos jardines, buscar el alabastro interno,

la magnética frialdad de los miembros, el dedal tendente

a la desaparición en frío, buscar el vidrio y hallar sólo

la vida. Pero hay tanta muerte entorno mío,

tanta caries pestilente que alberga un corazón demudado,

que presento mis credenciales sólo al suicidio. Mareas

de verbos, formas inquebrantables del asilo, la mentalidad

holgada de los capataces del infierno: mineros, sombras,

luces, ahogadas en espartos:

canciones o cánticos, todos

hundidos por obra y gracia

del universal espanto. Y la baraja

de naipes que no cesa de recrear

su materia adolescente, su albedrío

de cansancios.



©
La memoria perdida, un cansancio el buscarla, un amor
encontrarla entre esa voluntad que impone el tiempo.
nos gobernamos en esa especial prision de una vida que
en forma brillante deja lo suficiente para es aluvion
de esperanza. felicidades. excelente. saludos amables
de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba