Nommo
Poeta veterano en el portal
Siempre hemos ido los dos, juntos, en la baraja de cartas.
Nos casamos y fuimos felices, repartiendo trozos de tarta.
También parecemos palillos de dientes, que forman estrellas muy vulnerables.
O servilletas que se beben el aceite de oliva que cae de la alcuza o pequeña jarra metálica.
Te beso y te admiro, libando la flor de tu mejilla.
El mago está repartiendo sus naipes.
Es nuestro oficio, sobresalir del taco.
Porque José es Pepe, y Francisco, Paco.
Más vale resumir que presumir, ¿ Verdad, delicadeza hecha persona ?
Se asombra el público respetable. Yo, 10 de corazones, me destaco.
Nuestros hijos juegan a policías y ladrones. Los más pequeños hacen girar sus trompos.
Guardo aquel saco de canicas que me regalaste, por mi cumpleaños.
Nuestra vida transcurre, grácil, como las gacelas africanas, frente a los leones.
Y no podemos quejarnos. Enterré el hacha de guerra, al darme cuenta de que no soy importante.
Solamente, talentoso. Ya, nos guarda el prestidigitador e ilusionista, en un estante.
Nos casamos y fuimos felices, repartiendo trozos de tarta.
También parecemos palillos de dientes, que forman estrellas muy vulnerables.
O servilletas que se beben el aceite de oliva que cae de la alcuza o pequeña jarra metálica.
Te beso y te admiro, libando la flor de tu mejilla.
El mago está repartiendo sus naipes.
Es nuestro oficio, sobresalir del taco.
Porque José es Pepe, y Francisco, Paco.
Más vale resumir que presumir, ¿ Verdad, delicadeza hecha persona ?
Se asombra el público respetable. Yo, 10 de corazones, me destaco.
Nuestros hijos juegan a policías y ladrones. Los más pequeños hacen girar sus trompos.
Guardo aquel saco de canicas que me regalaste, por mi cumpleaños.
Nuestra vida transcurre, grácil, como las gacelas africanas, frente a los leones.
Y no podemos quejarnos. Enterré el hacha de guerra, al darme cuenta de que no soy importante.
Solamente, talentoso. Ya, nos guarda el prestidigitador e ilusionista, en un estante.
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