Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Arrollos de mantequilla.
El hombre intenta copiarse a sí mismo, fuente de glándulas, respiración de corcho,
barco de papel que se ahoga, espejos como iris.
Llueven imágenes a su propia imagen y semejanza.
El hombre es un pómulo en cuartillas.
Paradójica sombra, comediantes cuerdas vocales,
circo de postrimerías, dragón de agua.
Choca contra su cara.
Se derrama sin sangre, como una isla de rodillas.
Nació para estar solo.
Solo hasta de soledad.
Amores como rencores sin tambores ni albores.
Solo con alboroto, batuta de fuego.
Cárceles por dossier, expedientadas citas y proverbios.
El hombre rompe a rastras con todo,
como una anaconda abraza hasta asfixiar.
Nunca volverá a ser el mismo,
ni por una moneda con la efigie de dios.
Niega y negará por naturaleza,
como un cultivo, en silencio.
Como un rayo de luz, fugaz su paso o su tropiezo.
Mares de profilácticos.
El mal se reproduce.
Y se retroalimenta.
Víveres de feria, tormentas de ojos.
El hombre paranoico fuera de su libreta está perdido.
No juega nadie que tenga que ver con la ciencia a sentirse como el hombre debe sentirse:
"Solo, como un ataque a un planeta despoblado".
El hombre intenta copiarse a sí mismo, fuente de glándulas, respiración de corcho,
barco de papel que se ahoga, espejos como iris.
Llueven imágenes a su propia imagen y semejanza.
El hombre es un pómulo en cuartillas.
Paradójica sombra, comediantes cuerdas vocales,
circo de postrimerías, dragón de agua.
Choca contra su cara.
Se derrama sin sangre, como una isla de rodillas.
Nació para estar solo.
Solo hasta de soledad.
Amores como rencores sin tambores ni albores.
Solo con alboroto, batuta de fuego.
Cárceles por dossier, expedientadas citas y proverbios.
El hombre rompe a rastras con todo,
como una anaconda abraza hasta asfixiar.
Nunca volverá a ser el mismo,
ni por una moneda con la efigie de dios.
Niega y negará por naturaleza,
como un cultivo, en silencio.
Como un rayo de luz, fugaz su paso o su tropiezo.
Mares de profilácticos.
El mal se reproduce.
Y se retroalimenta.
Víveres de feria, tormentas de ojos.
El hombre paranoico fuera de su libreta está perdido.
No juega nadie que tenga que ver con la ciencia a sentirse como el hombre debe sentirse:
"Solo, como un ataque a un planeta despoblado".