Camy
Camelia Miranda
En unos cuantos bytes,
archivos encriptados;
lo que quedó en aquel ordenador
y la inspiración en páginas amarillas.
Comprimida en el olvido;
en las teclas,
que una vez tuvieron nombre.
En una cápsula al vacío,
sin aromas, sin aciertos.
Sesgada en ángulos invisibles,
de tus manos, de tu alma.
Hoy comprendí
exactamente dónde estoy...
-Estefanía-
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