Elisalle
Poetisa
Y es que de pronto
desde afuera me grita un miedo fiero que hace juntar las vísceras.
Abrigo las ventanas traspasando con mis manos sus vestidos
de noche para que no sepa que estoy adentro.
Que no me vea.
Me asquea su respiración.
Que olvide que existo.
Su acoso me aterra y me siento un trompo en este polvo de vida.
Yo no debo tener miedo porque parece que estoy viva. Creo.
Él es una sombra que viene del otro lado.
La sombra no puede ganarle a quien siempre pisarla quiso y no pudo.
Es difícil pisar la propia sombra.
Que se estrelle la aguja en el último vinilo de la melodía que recuerdo.
Que lo rompa porque no me gusta.
Que un torbellino envuelva en colas de zorro esta cobardía de enfrentar lo intrínseco,
mientras un fragmento de copla entre las cofradías del tiempo
transforme este no quererme de a veces.
¡Por misericordia!
que entre luz desde un resquicio de celosías.
***
María Margarita Pérez Vallejos
22/09/2017
Derechos Reservados
desde afuera me grita un miedo fiero que hace juntar las vísceras.
Abrigo las ventanas traspasando con mis manos sus vestidos
de noche para que no sepa que estoy adentro.
Que no me vea.
Me asquea su respiración.
Que olvide que existo.
Su acoso me aterra y me siento un trompo en este polvo de vida.
Yo no debo tener miedo porque parece que estoy viva. Creo.
Él es una sombra que viene del otro lado.
La sombra no puede ganarle a quien siempre pisarla quiso y no pudo.
Es difícil pisar la propia sombra.
Que se estrelle la aguja en el último vinilo de la melodía que recuerdo.
Que lo rompa porque no me gusta.
Que un torbellino envuelva en colas de zorro esta cobardía de enfrentar lo intrínseco,
mientras un fragmento de copla entre las cofradías del tiempo
transforme este no quererme de a veces.
¡Por misericordia!
que entre luz desde un resquicio de celosías.
***
María Margarita Pérez Vallejos
22/09/2017
Derechos Reservados