Eleanis
Poeta recién llegado
Me dejó una chistera de fieltro,
una ecuación sin resolver y 20 dudas en almoneda,
Un trapecista sin red con la esperanza cocorcomida de miedos,
una cita a la puerta del cielo y un ladrido en el callejón de un beso.
Una estación moribunda, un reloj retrasado que de vez en cuando marcaba las 10.
Un vino de celos, un wisky a la roca, un concierto de cisnes, un poema sin metáforas y una guitarra huérfana.
Por si no te alcanza, habilidosamente respondió,
te dejo también,
un tsunami de amaneceres, la diadema del retrato y el grito que quedó en la mariposa de seda.
El hombre del traje gris, que desde la barra del orgullo desprecia la gitana que entrega su cinta al mejor postor, sin conocimiento de causa apostó a un futuro sin pasado.
Y yo sin querer,
midiendo los centímetros entre la Diana y el reproche seduciendo la corbata del último sacramento, en el mercado negro de un beso cedimos el turno a futuros terceros.
una ecuación sin resolver y 20 dudas en almoneda,
Un trapecista sin red con la esperanza cocorcomida de miedos,
una cita a la puerta del cielo y un ladrido en el callejón de un beso.
Una estación moribunda, un reloj retrasado que de vez en cuando marcaba las 10.
Un vino de celos, un wisky a la roca, un concierto de cisnes, un poema sin metáforas y una guitarra huérfana.
Por si no te alcanza, habilidosamente respondió,
te dejo también,
un tsunami de amaneceres, la diadema del retrato y el grito que quedó en la mariposa de seda.
El hombre del traje gris, que desde la barra del orgullo desprecia la gitana que entrega su cinta al mejor postor, sin conocimiento de causa apostó a un futuro sin pasado.
Y yo sin querer,
midiendo los centímetros entre la Diana y el reproche seduciendo la corbata del último sacramento, en el mercado negro de un beso cedimos el turno a futuros terceros.