Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Despertó pensando en sí misma,
Han pasado varios días y él no llama.
Fue sólo un polvo en el viento,
un corcho en el mar,
una flor marchita que la atropella la brisa.
La soledad se ahoga en el libro,
la lectura le hace olvidar.
No hay caballero que la rescate del mundo.
Ella camina en silencio...
tropieza con mís ojos y sonrie.
Soy el hombre que escucha.
Ella muestra su corazón fragmentado.
Ella es un mar de confusión.
Distraída, caprichosa inteligente.
Mujer demasiado Mujer,
Sublime demasiado Sublime.
Su historia conmueve hasta los huesos.
Increiblemente ama a quien no sabe amar.
Hombre muerto sin alma,
rostro que encanta,
atleta de palabras.
Ella sólo quiere amar y ser amada.
Despertó del sueňo,
y comparte conmigo un café.
Ella no lo sabe, no lo diré:
La amo más allá del mar,
más allá de las montaňas,
El Sol salió por otra parte...
Me refugio en la sombra,
limpio sus lágrimas y beso su frente.
Amigos de siempre...
Amor de distancia.
Han pasado varios días y él no llama.
Fue sólo un polvo en el viento,
un corcho en el mar,
una flor marchita que la atropella la brisa.
La soledad se ahoga en el libro,
la lectura le hace olvidar.
No hay caballero que la rescate del mundo.
Ella camina en silencio...
tropieza con mís ojos y sonrie.
Soy el hombre que escucha.
Ella muestra su corazón fragmentado.
Ella es un mar de confusión.
Distraída, caprichosa inteligente.
Mujer demasiado Mujer,
Sublime demasiado Sublime.
Su historia conmueve hasta los huesos.
Increiblemente ama a quien no sabe amar.
Hombre muerto sin alma,
rostro que encanta,
atleta de palabras.
Ella sólo quiere amar y ser amada.
Despertó del sueňo,
y comparte conmigo un café.
Ella no lo sabe, no lo diré:
La amo más allá del mar,
más allá de las montaňas,
El Sol salió por otra parte...
Me refugio en la sombra,
limpio sus lágrimas y beso su frente.
Amigos de siempre...
Amor de distancia.