Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Mente mía, ¿tú preguntas
quién ordena que nade el
beso del labio que no flota?
Me doy la vuelta en la cama
donde el colchón tiene miedo a caer.
Y desde la postura apropiada,
surge nuestro beso que lo contiene todo.
Nuestro beso, besar -dar de beber.
En los labios
Beso los labios.
Hasta que la carne quiera separarse del alma.
Para mí, tus labios eran pan,
eran la nieve;
nieve que es agua,
remolino tus brazos,
en un pan intentando nadar.
Mis labios, tus labios,
dos seres con lentitud desnuda,
sosteniendo cuatro alas en el norte
y doce en el sur.
Sed de alta gama, tu beso.
Me giro.
Es mejor salir del puesto de observación.
Es mejor dormir eternamente, dormir, dormir,
y no sentir beso alguno.
.
..
...
Jesús Soriano
.
Mente mía, ¿tú preguntas
quién ordena que nade el
beso del labio que no flota?
Me doy la vuelta en la cama
donde el colchón tiene miedo a caer.
Y desde la postura apropiada,
surge nuestro beso que lo contiene todo.
Nuestro beso, besar -dar de beber.
En los labios
Beso los labios.
Hasta que la carne quiera separarse del alma.
Para mí, tus labios eran pan,
eran la nieve;
nieve que es agua,
remolino tus brazos,
en un pan intentando nadar.
Mis labios, tus labios,
dos seres con lentitud desnuda,
sosteniendo cuatro alas en el norte
y doce en el sur.
Sed de alta gama, tu beso.
Me giro.
Es mejor salir del puesto de observación.
Es mejor dormir eternamente, dormir, dormir,
y no sentir beso alguno.
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Jesús Soriano
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