Camy
Camelia Miranda
Abierta, sin nublos,
nívea y potente…
Tu ventana.
Tan aledaña,
serena y diciente.
Y soy feliz,
cuando me visas hasta ella
y el viento sopla con gentileza
describiendo suaves ondas,
ofrendándole a mis pupilas
un festival de luz y color.
Me embelesa de esa pequeña abertura,
el sonido que se cuela
haciendo gala de tu existencia.
Su traslúcida tibieza,
que es capaz de procurarme
este sosiego en la distancia;
de pertenecerle,
de contar con su acierto,
de la sencilla y apetecible cotidianidad,
gestando mis deseos de mirar
y presentir,
el aroma de lo que tus manos sazonan.
De todo lo que alberga en su interior.
Tu aire,
tus noches despidiendo al ocaso naranja
y el alba cantándole a tus ojos dormidos….
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