Lautaro González
Poeta recién llegado
Me envenenaron el alma,
mi risa se quebró, rota
del peso de tanta vida.
Sospecho que ayer pusieron,
los malos de siempre, gotas
de rabia en mi comida.
Algo sentí en el momento,
presagiaba cierta ausencia,
comenzaba la caída.
Entró desnuda al ver que
le rasgaron a conciencia,
toda tela a mis cortinas.
Penetró y por mis mazmorras,
bizarra viajó en soltura
a mis túneles desiertos.
Despertó y sin titubear
cual guerra viajó, la impura,
dejándome muerto el cuerpo.
Me envenenaron el alma,
mi pena se quedó, rota
de la fuerza de tanta ira.
Sospecho que ayer pusieron,
los malos de siempre, gotas
de rabia en mi comida.
mi risa se quebró, rota
del peso de tanta vida.
Sospecho que ayer pusieron,
los malos de siempre, gotas
de rabia en mi comida.
Algo sentí en el momento,
presagiaba cierta ausencia,
comenzaba la caída.
Entró desnuda al ver que
le rasgaron a conciencia,
toda tela a mis cortinas.
Penetró y por mis mazmorras,
bizarra viajó en soltura
a mis túneles desiertos.
Despertó y sin titubear
cual guerra viajó, la impura,
dejándome muerto el cuerpo.
Me envenenaron el alma,
mi pena se quedó, rota
de la fuerza de tanta ira.
Sospecho que ayer pusieron,
los malos de siempre, gotas
de rabia en mi comida.