Teo Moran
Poeta fiel al portal
Beben los labios del agua clara,
los labios que sueñan en el alma
con los besos que se desangran
y llevan suspiros de noches en vela.
La fuente tiene voz en la mañana,
mimbre de esparto y de hierba seca,
tiene entre los tallos a la amapola
que solita duerme en las costuras
y se lleva el vuelo de su fina falda
que los mocitos la llevan de ronda
por entre los trigales de mi tierra.
Beben los niños que lloran de pena,
beben del agua que moja el alma
con las gotas que inundan la herida,
con el agua clara de la ausencia.
¡Y soy río que con su cauce la espera
entre las luces de las hojas nuevas!
¡Ay del amor sediento que no se sacia
y le falta los labios dulces de su amada!
Se secan y se dañan con la melodía
en un largo camino lleno de amapolas,
por el agua clara que besa el alma
y nos lleva de la mano por la vereda.
los labios que sueñan en el alma
con los besos que se desangran
y llevan suspiros de noches en vela.
La fuente tiene voz en la mañana,
mimbre de esparto y de hierba seca,
tiene entre los tallos a la amapola
que solita duerme en las costuras
y se lleva el vuelo de su fina falda
que los mocitos la llevan de ronda
por entre los trigales de mi tierra.
Beben los niños que lloran de pena,
beben del agua que moja el alma
con las gotas que inundan la herida,
con el agua clara de la ausencia.
¡Y soy río que con su cauce la espera
entre las luces de las hojas nuevas!
¡Ay del amor sediento que no se sacia
y le falta los labios dulces de su amada!
Se secan y se dañan con la melodía
en un largo camino lleno de amapolas,
por el agua clara que besa el alma
y nos lleva de la mano por la vereda.