Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sirena de cabellos ondulados,
su tez de luna cándida y fenicia,
refulge entre nenúfares perlados,
y en su voz, a la mar dulce acaricia.
Azules olas mecen sus encantos:
fina cintura y cola nacarina,
que en destellantes luces de anacantos,
se hacen estrellas, núbil bailarina.
el céfiro orla su enredado pelo,
con estrellas marinas y neones,,
y se pintan sus labios de pomelo
cuando los besan los acordeones.
Son sus ojos de alucinante cuarzo,
celestiales destellos de luceros,
gemas preciosas que en esplendor garzo,
etéreas cautivan los marineros.
En sus collares, perlas de satín,
se entrelazan a cárdenos nelumbos,
y galopa en el lomo de un delfín,
jugueteando en saltarines tumbos.
También cabalga en nácar un corcel,
animoso, sin bridas, sin estribos,
y le amaina su brío un doncel,
en oníricos ornamentos divos.
En piélagos las olas serpentinas,
cubren de algas, su ensueño encanecido,
rodeada de elodeas coralinas,
ella retorna al fondo del olvido.
Solo el sol con sus rayos estivales,
encumbra su figura, Nilo rosa,
son sus formas de ninfa: Angelicales.
¡Del océano eres Venus, diosa!
Safety Creative/Todos Los Derechos Reservados
Última edición: