Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allá en la espesura de la tierra adentro,
donde la luz no llega suficiente
y la vida es triste.
Donde el aire es viciado
y las espinas de las rosas en
látigos
se entierran en la piel,
Se encontraba mi cuerpo semidesnudo
muriendo de soledad, frío y hambre.
Abandonada a mi suerte
y con la miseria hecha realidad
andaba este cuerpo errante
en el gris de la tarde
y la lúgubre noche de mi maldita existencia sorda.
Ellos venían al encuentro de quien fuera persona,
ahora espanto,
y sus armas dejaban en la puerta de la choza
para que nadie escuchara los gritos de silencios
que quemaban la pieza, cuando los lobos carne comían.
Una rosa clavada entre la espalda y el pecho,
mi herida tenía,
pero mientras mi anima moría
los murciélagos muertos volaban
para tomar posesión de mi tristeza hecha alegría.
donde la luz no llega suficiente
y la vida es triste.
Donde el aire es viciado
y las espinas de las rosas en
látigos
se entierran en la piel,
Se encontraba mi cuerpo semidesnudo
muriendo de soledad, frío y hambre.
Abandonada a mi suerte
y con la miseria hecha realidad
andaba este cuerpo errante
en el gris de la tarde
y la lúgubre noche de mi maldita existencia sorda.
Ellos venían al encuentro de quien fuera persona,
ahora espanto,
y sus armas dejaban en la puerta de la choza
para que nadie escuchara los gritos de silencios
que quemaban la pieza, cuando los lobos carne comían.
Una rosa clavada entre la espalda y el pecho,
mi herida tenía,
pero mientras mi anima moría
los murciélagos muertos volaban
para tomar posesión de mi tristeza hecha alegría.