Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Resucitada
El día que te alejes de mí
yo moriré.
Ya estaba enferma,
me hacía falta tu calor,
sólo tus palabras resonaron
como un eco en mis oidos.
Me faltaban tus besos, tus caricias,
que me hacían sentirme viva.
Estaba muriendo de hambre
al arullo de tu voz suave,
hasta hasta que me tendiste la mano,
para salvarme de las sombras oscuras
que me envolvían.
Me devolviste la luz, la vida,
fuiste la mejor medicina.
Te siento más cerca que nunca
y por eso te repito
mil veces y mil veces más
te amo.
El día que te alejes de mí
yo moriré.
Ya estaba enferma,
me hacía falta tu calor,
sólo tus palabras resonaron
como un eco en mis oidos.
Me faltaban tus besos, tus caricias,
que me hacían sentirme viva.
Estaba muriendo de hambre
al arullo de tu voz suave,
hasta hasta que me tendiste la mano,
para salvarme de las sombras oscuras
que me envolvían.
Me devolviste la luz, la vida,
fuiste la mejor medicina.
Te siento más cerca que nunca
y por eso te repito
mil veces y mil veces más
te amo.
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