Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
No me perdono los besos olvidados
ni las palabras escondidas en la piel,
no me perdono el silencio asesino de caricias
ni las palabras varadas en mis labios,
no me perdono el tiempo perdido sin amar
ni las lágrimas que brotaron de lo imposible,
no me perdono haberme sentido menos de lo que soy
ni ser un hombre que quería ser inmortal,
el sol, el viento, la lluvia, la luna, el agua, el fuego, la tierra...
me conocen bien, quizás mejor que yo,
tal vez ellos me perdonen o no.
Camino entre las ruinas de mis huellas,
todo lo que veo es mío y de nadie a la vez,
siempre la busco a ella en las miradas que me hablan,
escurridiza como los días que fueron míos
la siento a mi lado si nacen mis versos para ella,
soy culpable de querer quererla,
¿quien será? ¿quien por fin?
¿quien me perdonará a mí?
ni las palabras escondidas en la piel,
no me perdono el silencio asesino de caricias
ni las palabras varadas en mis labios,
no me perdono el tiempo perdido sin amar
ni las lágrimas que brotaron de lo imposible,
no me perdono haberme sentido menos de lo que soy
ni ser un hombre que quería ser inmortal,
el sol, el viento, la lluvia, la luna, el agua, el fuego, la tierra...
me conocen bien, quizás mejor que yo,
tal vez ellos me perdonen o no.
Camino entre las ruinas de mis huellas,
todo lo que veo es mío y de nadie a la vez,
siempre la busco a ella en las miradas que me hablan,
escurridiza como los días que fueron míos
la siento a mi lado si nacen mis versos para ella,
soy culpable de querer quererla,
¿quien será? ¿quien por fin?
¿quien me perdonará a mí?