poetadeplazoleta
Poeta recién llegado
temo a dormir a tú lado y no desearte
a desayunar como dos esfinges,
con algún monólogo ridículo
a enterrarnos en la comodidad,
de almas que sé quisieron
hasta llegar a la asfixia...
ahora todo es asfixia,
las tostadas con el café
las sábanas dibujandonos las siluetas
el eco aritmico cuando pasas
y miras como una esfinge
sin nada más, más muerte,
más sólos, estando tú y yo.
Llego al trabajo cotidiano,
y las personas son cotidianas
mismas camisas, mismos ojos,
misma mortalidad...
allí somos afines sin decir nada,
miles de personas así, somos afines,
afines al confort, a lo cotidiano,
a los mismos desayunos, a las siluetas
en las sábanas.
«cuánta muerte hay cada día, creyendo estar vivo, cuánta soledad»
a desayunar como dos esfinges,
con algún monólogo ridículo
a enterrarnos en la comodidad,
de almas que sé quisieron
hasta llegar a la asfixia...
ahora todo es asfixia,
las tostadas con el café
las sábanas dibujandonos las siluetas
el eco aritmico cuando pasas
y miras como una esfinge
sin nada más, más muerte,
más sólos, estando tú y yo.
Llego al trabajo cotidiano,
y las personas son cotidianas
mismas camisas, mismos ojos,
misma mortalidad...
allí somos afines sin decir nada,
miles de personas así, somos afines,
afines al confort, a lo cotidiano,
a los mismos desayunos, a las siluetas
en las sábanas.
«cuánta muerte hay cada día, creyendo estar vivo, cuánta soledad»