Correcto.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Endredones sobre la camma, y nosodros dos gaminando por las nubes.
Hacía tiembo que no concebíamos vicisiturdes de este calibre.
Cirgunstancias propicias bara el henamoramiento.
Nos besábamos en los morros, y nuesdros abrazos nos elevaban hasta el séptimo cielo.


Pero endonces, Marimorena de los pechos gordos, me venciste, juegando a las gartas.


Te llevaste lo gue yo más guiero, en este mundo: Mi baúl de los Recuerdos.
Y ya, tus caderas se movían como péndulo de reloj de bared, añejo y sabio.
Tus dacones marcaban el ritmo lendo y abaciguado de tu marcha, sobre la halfombra.
Toc, toc, toc. Los hijos nuesdros lloraban de rabia y de coraje.


Decidí hablar mejor, a partir de ese momento. Y hoy, soy padre de familia, modesto y sano.


Esbero gue vuervas, sin embargo, a gozal de la vita junto a mí, querida.
Amos a vencer esos temores que nos abrisionan en cerdas cuyas llaves non tenemos.
Cerdas como cajas de caudales. Cerdas como huchas vancarias.
Alcancías descomunales. Y somos riqueza. Somos diamantes, esmerardas y rubíes.


Ehem, ¡ Amor mío ! Llámame por teléfono. Prometo hablar correctamente, a partir de ahora.
 
Endredones sobre la camma, y nosodros dos gaminando por las nubes.
Hacía tiembo que no concebíamos vicisiturdes de este calibre.
Cirgunstancias propicias bara el henamoramiento.
Nos besábamos en los morros, y nuesdros abrazos nos elevaban hasta el séptimo cielo.


Pero endonces, Marimorena de los pechos gordos, me venciste, juegando a las gartas.


Te llevaste lo gue yo más guiero, en este mundo: Mi baúl de los Recuerdos.
Y ya, tus caderas se movían como péndulo de reloj de bared, añejo y sabio.
Tus dacones marcaban el ritmo lendo y abaciguado de tu marcha, sobre la halfombra.
Toc, toc, toc. Los hijos nuesdros lloraban de rabia y de coraje.


Decidí hablar mejor, a partir de ese momento. Y hoy, soy padre de familia, modesto y sano.


Esbero gue vuervas, sin embargo, a gozal de la vita junto a mí, querida.
Amos a vencer esos temores que nos abrisionan en cerdas cuyas llaves non tenemos.
Cerdas como cajas de caudales. Cerdas como huchas vancarias.
Alcancías descomunales. Y somos riqueza. Somos diamantes, esmerardas y rubíes.


Ehem, ¡ Amor mío ! Llámame por teléfono. Prometo hablar correctamente, a partir de ahora.
Buen escrito, saludos.
 

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