Teo Moran
Poeta fiel al portal
¡Partir mariposas partir!
Aquí queda el alma fría
en el regazo de la soledad,
en el surco de la tierra seca,
con hambre huele a invierno
y al cauce inacabado del amor
que con su caminar recuerda
los lamentos del corazón.
¡Partir bellas aves partir!
Abriré el pecho desde dentro
dando libertad a su vuelo,
dejaré huir al sentimiento
en la desventura de mi sueño
y quedaré vacío de emoción,
carente de vida y latido,
solo seré un pobre hombre
con el corazón roto y abierto.
¡Partir barcos partir!
La mar lucha contra las rocas
una y otra vez con su espuma,
sus olas plateadas solo lloran
cuando coléricas llegan al puerto
y despeinadas miran al cielo
buscando al suspiro del viento
que un día las llevó en pos del alba,
las acarició y las dibujó sus rizos
con los dedos marinos de su alma.
¡Partir amor partir!
Hoy le abro la puerta de su celda
con la llave herrumbrosa de mi piel,
dejo en sus manos la esperanza,
un ruego con los desvaríos de la fe,
dejo sobre sus dedos la bitácora,
unas letras sangrantes en un papel
en las cuales agoniza la alegría
y ella da paso poco a poco al dolor,
éste hilvana con sosiego y despacio
la abertura que late en mi pecho,
deja un vacío y una dulce soledad
en la melodía fría de este invierno…
¡Mientras las mariposas, las aves
van en busca de un nuevo corazón,
los barcos sufren las embestidas
de unas olas rizadas y nacaradas,
y el amor con su delicado vuelo
deja vacío y sangrante a mi pecho,
yo volveré a ser solo un hombre
que un día se abrió desde dentro
y por esa abertura huyó el amor!.
Aquí queda el alma fría
en el regazo de la soledad,
en el surco de la tierra seca,
con hambre huele a invierno
y al cauce inacabado del amor
que con su caminar recuerda
los lamentos del corazón.
¡Partir bellas aves partir!
Abriré el pecho desde dentro
dando libertad a su vuelo,
dejaré huir al sentimiento
en la desventura de mi sueño
y quedaré vacío de emoción,
carente de vida y latido,
solo seré un pobre hombre
con el corazón roto y abierto.
¡Partir barcos partir!
La mar lucha contra las rocas
una y otra vez con su espuma,
sus olas plateadas solo lloran
cuando coléricas llegan al puerto
y despeinadas miran al cielo
buscando al suspiro del viento
que un día las llevó en pos del alba,
las acarició y las dibujó sus rizos
con los dedos marinos de su alma.
¡Partir amor partir!
Hoy le abro la puerta de su celda
con la llave herrumbrosa de mi piel,
dejo en sus manos la esperanza,
un ruego con los desvaríos de la fe,
dejo sobre sus dedos la bitácora,
unas letras sangrantes en un papel
en las cuales agoniza la alegría
y ella da paso poco a poco al dolor,
éste hilvana con sosiego y despacio
la abertura que late en mi pecho,
deja un vacío y una dulce soledad
en la melodía fría de este invierno…
¡Mientras las mariposas, las aves
van en busca de un nuevo corazón,
los barcos sufren las embestidas
de unas olas rizadas y nacaradas,
y el amor con su delicado vuelo
deja vacío y sangrante a mi pecho,
yo volveré a ser solo un hombre
que un día se abrió desde dentro
y por esa abertura huyó el amor!.