Siete banderas...

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Tengo los días contados
en estas plazas vacías que me encierran.
Balcones sin puertas,
adornos de ilusiones que no dan a ninguna parte.
Quebrantos absurdos desde las azoteas.
Siete son las banderas,
que hondean en algún lugar remoto.
El confort fraudulento,
el tierno, el de pecho.
El cuidado de las manos fuertes,
caricias que fueron omitidas.
Las mariposas que nacieron muertas,
no reptaron ni como gusanos.
Los dolores extremos,
sin felicidad a la puerta.
Pasos de cargas asfixiantes,
sonrisas forzadas repletas de heridas.
El amor ausente que no llega,
el amor que se escapa.

Cuatro los puntos cardinales de una vida que no espera.
Que la rosa de los vientos desintegra.
El hielo aterrador que el amor congela
Fuego abrasador que consume y sin cenizas deja
Donde el sol inclemente se pone y la oscuridad llega
Y el dorado nostálgico sale llorando de pena.

Y yo cuento los días,
que son mi última bandera
los días, que sin ti me quedan...

SHA.
 

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Tengo los días contados
en estas plazas vacías que me encierran.
Balcones sin puertas,
adornos de ilusiones que no dan a ninguna parte.
Quebrantos absurdos desde las azoteas.
Siete son las banderas,
que hondean en algún lugar remoto.
El confort fraudulento,
el tierno, el de pecho.
El cuidado de las manos fuertes,
caricias que fueron omitidas.
Las mariposas que nacieron muertas,
no reptaron ni como gusanos.
Los dolores extremos,
sin felicidad a la puerta.
Pasos de cargas asfixiantes,
sonrisas forzadas repletas de heridas.
El amor ausente que no llega,
el amor que se escapa.

Cuatro los puntos cardinales de una vida que no espera.
Que la rosa de los vientos desintegra.
El hielo aterrador que el amor congela
Fuego abrasador que consume y sin cenizas deja
Donde el sol inclemente se pone y la oscuridad llega
Y el dorado nostálgico sale llorando de pena.

Y yo cuento los días,
que son mi última bandera
los días, que sin ti me quedan...

SHA.
Muy bello como siempre, la melancoliía de la ausencia enmarcada en tu sensible y brillante escritura amiga Sandra, siempre me dejas un regusto agridulce de tus poemas que es real como la vida misma, desde luego no todo es de color de rosa en nuestra existencia. Abrazote vuela hasta tu Tenerife bella. Paco.
 
Llenos de banderas quedan los tiempos de los posibles y acasos, izados en los mástiles que ondean en nuestras almas, banderas de diversos colores para esos instantes que se hacen dueños de los vientos que rugen en nuestro interior.
Algunas banderas debieran ser bajadas y guardadas en el fondo de nuestro baúl de recuerdos tristes, otras sin embargo, deberían agitarse sin miedo, con alegría y emoción, ya que esa bandera tiene el color de todo aquello que queremos.
Un abrazo querida amiga y como siempre, una magnifica obra con la que nos deleitas de nuevo.
 
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Tengo los días contados
en estas plazas vacías que me encierran.
Balcones sin puertas,
adornos de ilusiones que no dan a ninguna parte.
Quebrantos absurdos desde las azoteas.
Siete son las banderas,
que hondean en algún lugar remoto.
El confort fraudulento,
el tierno, el de pecho.
El cuidado de las manos fuertes,
caricias que fueron omitidas.
Las mariposas que nacieron muertas,
no reptaron ni como gusanos.
Los dolores extremos,
sin felicidad a la puerta.
Pasos de cargas asfixiantes,
sonrisas forzadas repletas de heridas.
El amor ausente que no llega,
el amor que se escapa.

Cuatro los puntos cardinales de una vida que no espera.
Que la rosa de los vientos desintegra.
El hielo aterrador que el amor congela
Fuego abrasador que consume y sin cenizas deja
Donde el sol inclemente se pone y la oscuridad llega
Y el dorado nostálgico sale llorando de pena.

Y yo cuento los días,
que son mi última bandera
los días, que sin ti me quedan...

SHA.
Contar en tiempo ese reposo de un amor en olvido,
todo se disuelve y deja esa lava sin aliento donde
los temblores se vuelven una emocional melancolia.
el poema es intenso diluyendo un sabor que, triste,
se desnuda entre sinceridades. felicidades.
belissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
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Tengo los días contados
en estas plazas vacías que me encierran.
Balcones sin puertas,
adornos de ilusiones que no dan a ninguna parte.
Quebrantos absurdos desde las azoteas.
Siete son las banderas,
que hondean en algún lugar remoto.
El confort fraudulento,
el tierno, el de pecho.
El cuidado de las manos fuertes,
caricias que fueron omitidas.
Las mariposas que nacieron muertas,
no reptaron ni como gusanos.
Los dolores extremos,
sin felicidad a la puerta.
Pasos de cargas asfixiantes,
sonrisas forzadas repletas de heridas.
El amor ausente que no llega,
el amor que se escapa.

Cuatro los puntos cardinales de una vida que no espera.
Que la rosa de los vientos desintegra.
El hielo aterrador que el amor congela
Fuego abrasador que consume y sin cenizas deja
Donde el sol inclemente se pone y la oscuridad llega
Y el dorado nostálgico sale llorando de pena.

Y yo cuento los días,
que son mi última bandera
los días, que sin ti me quedan...

SHA.
Versos de una delicada factura, sin duda, son estos en los que la melancolía se instala en los rincones que nombras.
Un privilegio poder acercarme a ellos.
Con todo afecto, un abrazo grande y fraterno.
Salva.
 
Muy bello como siempre, la melancoliía de la ausencia enmarcada en tu sensible y brillante escritura amiga Sandra, siempre me dejas un regusto agridulce de tus poemas que es real como la vida misma, desde luego no todo es de color de rosa en nuestra existencia. Abrazote vuela hasta tu Tenerife bella. Paco.
Gracias amigo.
Eso intento, escribir desde la experiencia de los días...Y no de vidas de cuentos, ni palacios encantados, eso sólo ocurre en Disney...
Un abrazo hasta tu Zaragoza, mañico.
 
Llenos de banderas quedan los tiempos de los posibles y acasos, izados en los mástiles que ondean en nuestras almas, banderas de diversos colores para esos instantes que se hacen dueños de los vientos que rugen en nuestro interior.
Algunas banderas debieran ser bajadas y guardadas en el fondo de nuestro baúl de recuerdos tristes, otras sin embargo, deberían agitarse sin miedo, con alegría y emoción, ya que esa bandera tiene el color de todo aquello que queremos.
Un abrazo querida amiga y como siempre, una magnifica obra con la que nos deleitas de nuevo.
Así es Oskar, algunas, duelen aun cuando la brisa suave las hace batir. Pero, supongo que esas señales son las que de alguna manera nos forman y ya , a estas alturas, no se si desearía no haberlas dejado ondear...Las banderas que faltan, si, esas si quisiera que se agitaran en todo su esplendor.
Gracias, por estar...
Besos...
 

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