Ulpiano
Obrero de la Poesía
.
Primero nos pidieron
que dibujáramos palomas
en el viento furioso de la Patria,
en la arena rebelde
por el fragor de la violencia,
y en las viejas paredes derrumbadas
por el clamor de la metralla.
Después, fue aquella zona del despeje
-despejada de francas intenciones-
Diálogo del actor consigo mismo:
los dueños de la rama del olivo
que ofrendara la bíblica paloma
al arca rediviva
de histórico diluvio.
Y mi pueblo creyó que cesaría
ese horrible diluvio
de explosivos, de lágrimas...
Y naufragó de nuevo
el Arca de la Patria
saturada de armas camufladas,
de lastres y más lágrimas.
Cambiaron la estrategia:
a la guerra la hicieron vitalicia
al combatir la guerra con más guerra.
Y tan solo se percibía
las quejas que exhalaban
las heridas irremediables
en la piel desgarrada de la Patria.
Y no se creía en la paz de los sepulcros.
- Los sepulcros se multiplican
cuando el hermano
reniega a sus hermanos
y vociferan los fusiles
en el campo-non-sancto de batalla -
Y la paz interior tampoco había
en el pávido corazón de nuestro pueblo.
Hoy dicen que la paz llegó a mi Patria.
¿Qué podemos hacer para creerles?
.
Canto a la Paz de mi Patria
Primero nos pidieron
que dibujáramos palomas
en el viento furioso de la Patria,
en la arena rebelde
por el fragor de la violencia,
y en las viejas paredes derrumbadas
por el clamor de la metralla.
Después, fue aquella zona del despeje
-despejada de francas intenciones-
Diálogo del actor consigo mismo:
los dueños de la rama del olivo
que ofrendara la bíblica paloma
al arca rediviva
de histórico diluvio.
Y mi pueblo creyó que cesaría
ese horrible diluvio
de explosivos, de lágrimas...
Y naufragó de nuevo
el Arca de la Patria
saturada de armas camufladas,
de lastres y más lágrimas.
Cambiaron la estrategia:
a la guerra la hicieron vitalicia
al combatir la guerra con más guerra.
Y tan solo se percibía
las quejas que exhalaban
las heridas irremediables
en la piel desgarrada de la Patria.
Y no se creía en la paz de los sepulcros.
- Los sepulcros se multiplican
cuando el hermano
reniega a sus hermanos
y vociferan los fusiles
en el campo-non-sancto de batalla -
Y la paz interior tampoco había
en el pávido corazón de nuestro pueblo.
Hoy dicen que la paz llegó a mi Patria.
¿Qué podemos hacer para creerles?
.
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