Camy
Camelia Miranda
El ambiente era denso y oscuro;
oía ruidos extraños,
pasaba el tiempo
y me preguntaba ansiosa,
por qué nadaba sin rumbo fijo.
La mirada fija y parpadeante
no divisaba nada a su paso,
mi universo era pequeño,
pero tibio,
cálido como el sol de mañana.
Suaves contornos me rodeaban
y una voz lejana me decía algo
que no lograba descifrar,
pero intuía la cercanía de la piel
suave y de olor agradable.
Un día mi voluntad cambió
y mi nado
se hizo fuerte y acelerado;
mi mundo se difuminaba
y me sentía extraña,
el túnel de mi ruta
se acercaba y estrechaba
y una fuerza interior
me conducía a lo desconocido.
Y cuando menos lo esperaba,
sentí dolor por un instante
y una ráfaga incontenible de aire
que por primera vez tocaba mi rostro,
entró en mí
y lloré profundamente
De pronto...
ví una luz que me segó
y un rostro
bello y cansado...
Era mi Madre
(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Enero del 2008)