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Balada estelar de dos almas cósmicas. Arkeidos & Spring

spring

Sonriendo...
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.


Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.




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NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






 
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.
Wowwwwww impresionante dueto!!! Un verdadero viaje sideral por las dos almas tratando de jamás desunir los corazones eternos, maravillosas imágenes rodean el paisaje para estos magistrales versos. Fantástico poema! Un verdadero placer poder inaudurar esta delicada y exquisita poesía con mi modesto comentario, reciban Arkeidos & Spring la más sincera felicitación por esta magnífica obra, saludos para ambos
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



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NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.







Les quedó maravilloso, la verdad mi Spring que me has sorprendido gratamente. De mi hermano también digo lo mismo, es un dueto no digo atípico, sino extraordinario, me regocijo en ambas almas y me quedo con la maravilla de sus amistades.
 
Wowwwwww impresionante dueto!!! Un verdadero viaje sideral por las dos almas tratando de jamás desunir los corazones eternos, maravillosas imágenes rodean el paisaje para estos magistrales versos. Fantástico poema! Un verdadero placer poder inaudurar esta delicada y exquisita poesía con mi modesto comentario, reciban Arkeidos & Spring la más sincera felicitación por esta magnífica obra, saludos para ambos
Estimado poeta, gracias por tu generosa visita, y tu apreciable comentario, a este dueto hecho con el corazón, el cual fue un insolito y fascinante viaje estelar que ambos forjamos con nuestra tinta.
Te agradezco Daniel Borrell, un fuerte abrazo.
 
Les quedó maravilloso, la verdad mi Spring que me has sorprendido gratamente. De mi hermano también digo lo mismo, es un dueto no digo atípico, sino extraordinario, me regocijo en ambas almas y me quedo con la maravilla de sus amistades.
Siempre genial y abierto es tu corazón estimado Selen, poeta del alma enamorada,
gracias por tu apoyo a este dueto fusión de dos mundos poéticos.
En nombre de Mireya y mio, te dejo dos abrazos.
Amigo, bendiciones.
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



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NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






Mágico vieje sideral a bordo de dos corazones que buscan la luz uno en el otro en el marco de una sensible y certera escritura repleta de sugerentes imágenes y de estrellas con voz de poema que anhelan flores y sentimientos cristalinos. Muy bello en su forma y en su brillante contenido. Me ha gustado mucho pero que mucho amigos míos. Spring (Mi Mireya) y Arkeidos os mando un gran abrazote con luna incluida con todo mi cariño. Paco.
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



luna%2Bcon%2Bestrellas.gif





NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






Una verdadera delicia de poema que es una maravilla leer, dos corazones que ensanchan las bondades cósmicas y en esta obra que es rito de amor fluyen las palabras de manera emocionante y nos dejan un paladar de gustos celestes... en verdad que nuestra querida amiga Mireya es un angel de la primavera... mi afectuosa enhorabuena para los dos Mireya y Arkeidos, un lujo haber disfrutado vuestra obra, que admiro.... cálidos saludos, que pasen estupendos días.
 
Excelente dueto Mireya y Akeidos, la luz y la oscuridad danzando en la misma dirección combinando su vocación para que hacer nacer estrellas, un enorme placer leerlos juntos, besos.
 
Wowwwwww impresionante dueto!!! Un verdadero viaje sideral por las dos almas tratando de jamás desunir los corazones eternos, maravillosas imágenes rodean el paisaje para estos magistrales versos. Fantástico poema! Un verdadero placer poder inaudurar esta delicada y exquisita poesía con mi modesto comentario, reciban Arkeidos & Spring la más sincera felicitación por esta magnífica obra, saludos para ambos


¡Modesto! Todo un honor recibir tu visita Daniel, gracias por tan motivardor comentario, Arkeidos y yo te lo agradecemos con un abrazo.
 
Les quedó maravilloso, la verdad mi Spring que me has sorprendido gratamente. De mi hermano también digo lo mismo, es un dueto no digo atípico, sino extraordinario, me regocijo en ambas almas y me quedo con la maravilla de sus amistades.

Emotivas palabras bonito Selens... muchas gracias por tu grata visita y por dejarnos tan magnifica apreciación, Akeidos y yo te estamos agradecidos, un abrazo.
 
En nombre de Mireya y mio, te dejo dos abrazos.


Mi admirado Arkeidos/Daniel, muchísimas gracias por darme la oportunidad de conjugar nuestras inspiraciones, ha sido un verdadero placer, reto y privilegio seguir tu estilo y adentrarme en tu mundo de cuentos Kimericos, estoy más que complacida y supercontenta con el producto de nuestras intenciones.
Un abrazo de lumínicas estrellas con toda mi admiración.
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Última edición:
Mágico vieje sideral a bordo de dos corazones que buscan la luz uno en el otro en el marco de una sensible y certera escritura repleta de sugerentes imágenes y de estrellas con voz de poema que anhelan flores y sentimientos cristalinos. Muy bello en su forma y en su brillante contenido. Me ha gustado mucho pero que mucho amigos míos. Spring (Mi Mireya) y Arkeidos os mando un gran abrazote con luna incluida con todo mi cariño. Paco.

Oh, Paquito tu comentario es un rico aporte a nuestro dueto, hermosa percepción extraes del escrito y es que con Arkeidos se me hizo fácil mezclar inspiración porque el es noble y bondadoso y yo me deje llevar por su encanto Kimerico.
Gracias de corazón a nombre de Daniel y mio, un abrazo, gracias por apoyar la causa.
 
Una verdadera delicia de poema que es una maravilla leer, dos corazones que ensanchan las bondades cósmicas y en esta obra que es rito de amor fluyen las palabras de manera emocionante y nos dejan un paladar de gustos celestes... en verdad que nuestra querida amiga Mireya es un angel de la primavera... mi afectuosa enhorabuena para los dos Mireya y Arkeidos, un lujo haber disfrutado vuestra obra, que admiro.... cálidos saludos, que pasen estupendos días.


Muy gentil tu visita TribuZen, gracias por acompañarnos dejando tan motivardor mensaje, las almas buscan amorosa compañía y desde el celestial cosmos logra visualizar desde las sombras los llantos y la palidez de los hombres en la tierra...entonces se ponen a pulir las estrella y todos los astros para que encuentren su luz, su dicha ¡el amor!
Un abrazo y el agradecimiento de Arkeidos y mio ¡Bendecido!
 
Excelente dueto Mireya y Akeidos, la luz y la oscuridad danzando en la misma dirección combinando su vocación para que hacer nacer estrellas, un enorme placer leerlos juntos, besos.

Alejandra como reza un dicho popular has dado en el clavo, desde los opuestos también se ama, cada cual con sus razones toma el lugar que le resulta mas convincente o tal vez mas cómodo. Arkeidos y yo te damos las gracias por tu voluntaria y gentil visita, un afectuoso abrazo.
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



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NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






Un recorrido simétrico de 2 mentes que han creado una maravillosa obra, todo un placer de lectura y admiro toda esa expresión en cada verso donde se unen estilos que han versado con éxito un hermoso poema. Mis saludos y admiración.
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



luna%2Bcon%2Bestrellas.gif





NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






wow que bonita manera de dejar marcada esta imagen tan pura y hermosa, es un honor leerles a ambos, saludos cordiales
 
Arkeidos & Spring

c9u25lsh.gif


Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



luna%2Bcon%2Bestrellas.gif





NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.






Ayyy Mireya y Daniel, vuestras almas vuelan conjuntamente en este universo de luz y poesía, viajan juntas, una al encuentro de la otra, gozando de cada uno de los misterios que pueblan y dan vida a nuestra esencia interestelar. Me ha encantado esta dulce balada y os aplaudo con todo el corazón por tan bella inspiración. Besazos a los dos con admiración y cariño.......muáááááckssss....
 
Arkeidos & Spring

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Caballero de alma blanca que te dejas por la oscuridad absorber,
viste de brillos tu negra estrella en tan solo una madrugada primaveral,
vente conmigo a danzar, ponte mis alas de sueños y
como polvo de enamorada nostalgia flota con tus añejas aromas
que en la inmensidad del amor no hay fin en su expansión y puede
que en tules cristalinos esta mariposa brinde contigo en su honor.
Déjame viajar en tus misterios, la primavera en las sombras conocer,
sé que por instantes sentiré temor, cierta inseguridad de la oscuridad,
mas tu verbo me sienta ascendido aun en su sed de luz,
viajaré de tu mano, silente, en el enigma de tu universo ¡curiosa!
hasta que quieras escuchar mi melodía
y solo entonces danzaré ante tus ojos cual mística libélula
despeinando tus primaverales colores, porque
quisiera recojas tu corazón arrojado a los abismos,
besaras las flores por todos sus motivos,
y aunque sea en la víspera del fin de lo eterno
degustes la fruta cósmica emblemática de la que hablas.

¡Oh larga tormenta estelar! calla y déjame escuchar, detén el estrépito
de las estrellas que giran violentas y tristes. ¡Oh silencio de los misterios!
detona en brisa y cantos de serenidad, despeja el estruendoso
bullicio del caos, déjame escuchar la dádiva divina que se extiende
como un rumor poblado de bonanza. Es una voz que se prolonga a través
del espacio tiempo, viene a mí como un rayo cubierto de soles y auroras.
¡Que voz tan dulce, elocuente! brillan palabras santas, mostrado el perfil
de un poema en espiral. Es un arca de bondades, es un trono de sueños generosos.
Me hablas de una luz que ya no amanece en los milenios de mi atónita templanza,
aquellos robles de mi alma lánguida. Yo que soy dueño de los temblores y los sollozos más
profundos. Me aconsejas buscar junto a ti, mi corazón de piedra que yace en el fuego
intenso de un abismo. Dama de fuego elegante, mira que he despertado a tu dulce
y vivificante voz. Niña de magia, alma de mar esmeralda, has encontrado mi refugio,
en las hondas figuras del cosmos, donde nadie sabe de mí, y tú ya eres parte de todo,
alma de mi alma, celeste fulgor que desplazas todo temor vestido de bruma. Ángel de la
primavera, abundante y gloriosa. Ven, demos el salto fugaz hacia el infinito, dancemos
con la sinfonía de todas las luminarias celestes, y busquemos juntos,
con manos entrelazadas y fraternas, aquella fruta esencia de luz, privilegio
de los poetas inmortales que trascenderán todos los tiempos.

Tengo la sublime intuición de que en este turismo sideral
mutaremos tu reloj, Señor del tiempo, hablaré tu dialecto, Rey del silencio,
apelo a la venia del vigor primaveral para insuflar los líquidos simientes a la hulla
de tu corazón , ya que has despabilado de tu letargo, me iré en la mixtura de nuestras
alegorías y que ardan los pebeteros en este cósmico encuentro, volveremos
en el derroche de una inolvidable navidad que bajo manantial diamantino
de los pinos colgarán sus celofanes en aquella creación fulgurante en la
opacidad cósmica, resonarán arpegias de violines, también campanitas de victoria,
las que susurran a oídos sordos cuando la guerra silenciosa halla paz ¡Vengan Ángeles
Infantes! Entonen su coro, musiten ¡hay ceremonia! En la majestuosidad de los reinos
luminosos, tuta de ojos hay que ven y miran al amor aunque a veces se les esconda.
Quebraré mis miedos al ser uno en esencia divina, andemos céntricos, tenaces para
trascender los moldes de estos versos con nuestras almas descalzas, del halo de la
luna bebamos su fulgor, todo sea en honor del amor que desde los primaverales sueños
ilusorios cual tabernáculo sagrado encuentra su hostia para impulsar las huella de la
historia de nuestras fragantes esencias. En tu sima te he topado respetando tu taciturnidad,
elevémonos, si naces de madrugada, desplegaré a tus pies alfombras de luceros brillantitos
ellos, es solo una ofrenda para motivarte, ante tus pedazos yaciendo en la pradera gris
fundaré un jardín de flores neón, soltaré trigo, nacarinas mariposas e índigos pájaros
mecidos en serpentines de algas verde olivo y oro haciendo rito a tus sigilo. Espero
aunque tímido verte sonreír en el sosiego esperanzador de tu corazón en reposo, me
inventaré una sinfonía de azucenas, como cisnes vulnerables bailaremos
en el segundo final de este tiempo que no es nuestro, somos enigma,
esencia de hueso somos, en la balada espacio tiempo.



Se extiende este viaje tatuado de maravillas. Impulsados por la llama
de la curiosidad, abrimos los rostros de los abismos arremolinados,
visualizando en sus vientres aquellos espejos del futuro, y miramos
incrédulos una ciudad futura de ángeles humanos, arropados con el
espíritu de la benevolencia y la justicia. Más allá escuchamos el palpitar
de una estrella naciente. Asombrados, como niños ingenuos, tolerantes de
las cosas mágicas y aterradoras, como los estallidos de un coloso gris,
cernido de amargura, tormenta y tempestad, que muere lentamente a causa de la
espada de un ángel de fuego celeste. Ha sido cargada de la esperanza de todas
las oraciones de los que tienen fe. Los ángeles explotan en júbilo porque han
vencido a un gigante, un adversario del alma humana, el tremendo gigante de
la tristeza y la soledad. Y son estos ángeles quienes presurosos recogen los
pequeños luceros que inquietan la negrura. Son las plegarias humanas, cada
una con la fuerza de cambiarlo todo. Pronto las colocan en una galaxia
de estrellas que es mar de tupidas y preciosas figuras luminosas, unas más
resplandecientes y altas que otras, pero todas brillan penetrando el infinito.
Este viaje nunca terminará, aunque nuestros cuerpos piden el retorno de su esencia
espiritual, para vivir un nuevo amanecer en la realidad humana. Te dejo firme,
integra, con una nueva luz que te corona flamante, sonriente, cuyo rostro divino,
reflejara siempre un océano de diamantes, y tus ojos serán ojos de todos mis caminos,
y tu alma sublime cual paisaje de arcoíris, gama de emociones traslucidas,
será mi guía en la oscuridad. Tu corazón será la tinta imperecedera que de vida a
mi alma gris. Retornemos pues, total, siempre estará el universo. Nosotros en el,
como inmortales estrellas, como poetas, siluetas de lumbre y escarcha.



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NOTA: El arte de este atípico dueto es inspirado en el magnifico estilo poético de Arkeidos, yo solo intente entrar en su mente, tome su mano y camine flotando en una azul madrugada primaveral interactuando con el y su maravillosa musa al escribir cuentos Kimericos en el aire cósmico.

Créditos:

El titulo es una combinación de varias sugerencias de Arkeidos.
La música y su hermoso mensaje en la letra de la canción es aporte de Arkeidos.
Todo el viaje es una gentil cortesía de Daniel/Arkeidos todo un caballero celestial.








Preciosa balada a la cual me uno gustoso.

Una vez más LA PRIMAVERA es generosa en derramar su mágico poder de transformación y se ofrece como AMOROSA LUZ derramándose en el reino de las sombras para salvar a su caballero que distraído quizás se embriagó de desesperanzas.

¡Oh! Y el caballero extraviado en las galáxias permite ser amado y ser uno en el amor, como lumínica aurora cubriendo el misticismo de sus almas.

Y brilla un milagro derritiendo la hermosura apresada en transparentes pero frías estalactitas que pendían en la cara culta del cosmos.

Toda semilla de amor “nace” emergiendo de las sombras fiel a tan amorosa llamada PRIMAVEYAL…

Y en el florecimiento de tan mágico beso viajan juntos como gloria que emerge de la virginal fuente del amor.

Divinidad, esperanza y fe en cada corazón y alma como el más bello reflejo del infinito amor semilla divina de toda creación universal.

¡Aleluya amigos! Felicidades por tan generoso regalo.

Gracias por compartir tan exquisito viaje sideral.

Alegre paz para ambos.

Vidal
 
Última edición:
Mágico vieje sideral a bordo de dos corazones que buscan la luz uno en el otro en el marco de una sensible y certera escritura repleta de sugerentes imágenes y de estrellas con voz de poema que anhelan flores y sentimientos cristalinos. Muy bello en su forma y en su brillante contenido. Me ha gustado mucho pero que mucho amigos míos. Spring (Mi Mireya) y Arkeidos os mando un gran abrazote con luna incluida con todo mi cariño. Paco.
Gracias estimado poeta, un placer que nos acompañes con tan bellas palabras...
UN ABRAZO FUERTE.
 
Una verdadera delicia de poema que es una maravilla leer, dos corazones que ensanchan las bondades cósmicas y en esta obra que es rito de amor fluyen las palabras de manera emocionante y nos dejan un paladar de gustos celestes... en verdad que nuestra querida amiga Mireya es un angel de la primavera... mi afectuosa enhorabuena para los dos Mireya y Arkeidos, un lujo haber disfrutado vuestra obra, que admiro.... cálidos saludos, que pasen estupendos días.
Te agradezco poeta por la agradable visita y por la nobleza de tu gentil comentario.
Bendiciones amigo...
 
Mi admirado Arkeidos/Daniel, muchísimas gracias por darme la oportunidad de conjugar nuestras inspiraciones, ha sido un verdadero placer, reto y privilegio seguir tu estilo y adentrarme en tu mundo de cuentos Kimericos, estoy más que complacida y supercontenta con el producto de nuestras intenciones.
Un abrazo de lumínicas estrellas con toda mi admiración.
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Gracias Mireya...por adentrarte en mi mundo de insólita rareza, fue genial, cuídate mucho poetisa.
Un abrazo de Sol.
 
Un recorrido simétrico de 2 mentes que han creado una maravillosa obra, todo un placer de lectura y admiro toda esa expresión en cada verso donde se unen estilos que han versado con éxito un hermoso poema. Mis saludos y admiración.
Te agradezco por tu amable presencia en este dueto amigo poeta.
Abrazos y bendiciones de parte de ambos...
 
Ayyy Mireya y Daniel, vuestras almas vuelan conjuntamente en este universo de luz y poesía, viajan juntas, una al encuentro de la otra, gozando de cada uno de los misterios que pueblan y dan vida a nuestra esencia interestelar. Me ha encantado esta dulce balada y os aplaudo con todo el corazón por tan bella inspiración. Besazos a los dos con admiración y cariño.......muáááááckssss....
Gracias noble amiga...siempre luz en tu decir...
paz y alegría a tu corazón, es un buen deseo de mi parte, y de Mireya también.
Bendiciones...
 

Preciosa balada a la cual me uno gustoso.

Una vez más LA PRIMAVERA es generosa en derramar su mágico poder de transformación y se ofrece como AMOROSA LUZ derramándose en el reino de las sombras para salvar a su caballero que distraído quizás se embriagó de desesperanzas.

¡Oh! Y el caballero extraviado en las galáxias permite ser amado y ser uno en el amor, como lumínica aurora cubriendo el misticismo de sus almas.

Y brilla un milagro derritiendo la hermosura apresada en transparentes pero frías estalactitas que pendían en la cara culta del cosmos.

Toda semilla de amor “nace” emergiendo de las sombras fiel a tan amorosa llamada PRIMAVEYAL…

Y en el florecimiento de tan mágico beso viajan juntos como gloria que emerge de la virginal fuente del amor.

Divinidad, esperanza y fe en cada corazón y alma como el más bello reflejo del infinito amor semilla divina de toda creación universal.

¡Aleluya amigos! Felicidades por tan generoso regalo.

Gracias por compartir tan exquisito viaje sideral.

Alegre paz para ambos.

Vidal
Bellisimas palabras de un gran señor poeta...tiene un efecto muy agradable el leer su comentario.
Bendiciones señor Vidal. Gracias por su amable presencia.
Mireya le agradece tambien.
 
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