Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella y yo tuvimos discusiones severas.
En verano, otoño, invierno y primavera.
Hasta que conseguí meterla dentro de la nevera.
Dijo que soy basura. Pero no estoy yo, tan seguro...
Luego, emigró a la despensa. Allí, resolvió algunos acertijos de Mensa.
Se hizo super-dotada, oficialmente.
Lo cuál me parece excelente. Entonces, muy en forma, llegó a la sala de estar.
Allí hacía gimnasia, frente al Televisor. Viendo los vídeos de aeróbic, de Jane Fonda.
Pero tuvo que volver a un lugar reducido. Marchóse al garaje, y dentro de él, a un cuarto trastero.
Cerré con llave. Estudió varias carreras universitarias. ¡ Qué superiores son los arios !
Salió de allí con la mente bien amueblada, ya que era psiquiatra y farmacéutica.
Amén de ingeniera de caminos, médico-dentista y abogada.
Estaba entusiasmada; de modo que me la llevé de compras, y por fin, vio el Sol.
Echó a volar como una alondra. No la volví a ver...
Hasta el día de hoy. Ha llamado a mi puerta. Dice que ha resucitado, de entre los muertos.
Que le gusta la vida en el sótano.
Y quiere terraza, y biblioteca.
Necesita el salón y la cocina.
Para embadurnarse de harina, y poner las manos, en la masa.
¡ Bienvenida a casa !
En verano, otoño, invierno y primavera.
Hasta que conseguí meterla dentro de la nevera.
Dijo que soy basura. Pero no estoy yo, tan seguro...
Luego, emigró a la despensa. Allí, resolvió algunos acertijos de Mensa.
Se hizo super-dotada, oficialmente.
Lo cuál me parece excelente. Entonces, muy en forma, llegó a la sala de estar.
Allí hacía gimnasia, frente al Televisor. Viendo los vídeos de aeróbic, de Jane Fonda.
Pero tuvo que volver a un lugar reducido. Marchóse al garaje, y dentro de él, a un cuarto trastero.
Cerré con llave. Estudió varias carreras universitarias. ¡ Qué superiores son los arios !
Salió de allí con la mente bien amueblada, ya que era psiquiatra y farmacéutica.
Amén de ingeniera de caminos, médico-dentista y abogada.
Estaba entusiasmada; de modo que me la llevé de compras, y por fin, vio el Sol.
Echó a volar como una alondra. No la volví a ver...
Hasta el día de hoy. Ha llamado a mi puerta. Dice que ha resucitado, de entre los muertos.
Que le gusta la vida en el sótano.
Y quiere terraza, y biblioteca.
Necesita el salón y la cocina.
Para embadurnarse de harina, y poner las manos, en la masa.
¡ Bienvenida a casa !
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