alberthy
Poeta adicto al portal
Amada Mía (II parte)
Que presagio al verte amada mía
sentir tu cálida piel abaratar mi pecho
Como torbellino latente entre tu espada y la mía.
Somos dos hojas que al caer de su siniestro
se unen, amándose bajo la tarde oscura
sin importar las piedras que a su paso alboreo
difuminen nuestras almas al caer la lluvia.
Tú y yo para siempre, amada mía
tú, si tú mi niña... mi consentida
la que roba mis demencias en agonía
carcomiendo mis rincones como agua fría
serás para siempre mi amada mía.
Que presagio al verte amada mía
sentir tu cálida piel abaratar mi pecho
Como torbellino latente entre tu espada y la mía.
Somos dos hojas que al caer de su siniestro
se unen, amándose bajo la tarde oscura
sin importar las piedras que a su paso alboreo
difuminen nuestras almas al caer la lluvia.
Tú y yo para siempre, amada mía
tú, si tú mi niña... mi consentida
la que roba mis demencias en agonía
carcomiendo mis rincones como agua fría
serás para siempre mi amada mía.
Última edición: