Camy
Camelia Miranda
Y se orilla una morriña a la ventana
con aroma a puerto de mañanas
y se vierte como postal en misión,
divina y limítrofe al café que se cuela
y ahora estruja el compás del compositor
que lo arrulla desde otro horizonte,
para reservarse el prodigio de deleitarse
y sucumbir al acierto de traerlo el lunes.
Esos días ya no cuentan,
el portal sigue abierto de par en par,
con mar y cielo para navegar,
con más que menos para transitar.
Y parece inmerecido el intervalo;
son sólo trazos desde la luna nueva
para revivirse con el alba que espera,
precisos al amparo de un te quiero.
(Publicado en Mundo Poesía el 26 de Abril del 2010)