Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
No estoy inspirado, pero me tira de un pie. Soy Dios -palabras que cuestan tanto-. Verlo todo claro y en botella no es irme de botellón, ni de vareta -¿Ah, no?-.
Si un suicida supiera que es Dios, ¿se suicidaría? ¿Renunciaría a su verdadera naturaleza? ¿Lo dejaría todo al azar -¿El azar que te puede hacer millonario, o el que te puede hacer Dios?-?
El azar no es caprichoso.
Siempre hay una mano negra.
Pero esto es un agujero negro, incluso para un suicida.
Enhorabuena, Dios, te ha tocado la lotería.
Si un suicida supiera que es Dios, ¿se suicidaría? ¿Renunciaría a su verdadera naturaleza? ¿Lo dejaría todo al azar -¿El azar que te puede hacer millonario, o el que te puede hacer Dios?-?
El azar no es caprichoso.
Siempre hay una mano negra.
Pero esto es un agujero negro, incluso para un suicida.
Enhorabuena, Dios, te ha tocado la lotería.