Polaris

Negaraliss9.

Poeta recién llegado
A la materia en libídine me remito

para refugiarme del frío terrenal,

porque la carne ha de ser condena,

pero yo me acobijo como rata austera.


Tu templo es mi hogar, donde yazco

a través de cada fantasía imposible,

renazco en brotes de ambrosía,

cuando me colocas en tus atributos.


Como altar de sangre y gloria,

me proyectan a la más lejana

atmósfera, la de aquel planeta

inexistente, a la par que me besas

suavemente, mi dulce y eterna oyente.


En tu vientre se haya el calor atemporal,

aquel que permanece desde la necesidad del

creador, al sentirse aludido por la tempestad.


Me pierdo una y otra vez en tu recuerdo,

el bienestar condena por cada segundo

de placer, fecundando al niño aflicción.


¿Acaso importa el universo ahora?

No, solo la concepción del tu y yo,

plasmada en el deseo infernal

de fundición, provocada por el

ansiado libido a punto de hervor.


La gran boca de tintes rosados

nos aniquila, a la par que nos santifica,

la madriguera eterna del ímpetu,

cristalizando los anhelos perennes.


Esa figura delgada y delineada me hipnotiza,

pierdo mi voluntad, como acémila en celo,

a cada suspiro, me posees con tu sensual brisa.


Ni excusas o reproches, solo placenteras voces,

ni discusiones o extorsiones, solo sexualizar la noche.

¿Cuántas veces nos perdimos en el bosque vicioso?


Tus luceros sicalípticos, enmarcan nuestro

impúdico y a su vez litúrgico ritual fogoso,

fundiéndonos en sexo pecaminoso.


Por:Negaraliss.

101_6377-31f5190.jpg
 
Última edición:
A la materia en libídine me remito

para refugiarme del frío terrenal,

porque la carne ha de ser condena

pero yo me acobijo como rata austera.


Tu templo es mi hogar, donde yazco

a través de cada fantasía imposible,

renazco en brotes de ambrosía

cuando me colocas en tus atributos.


Como altar de sangre y gloria,

me proyectan a la más lejana

atmósfera, la de aquel planeta

inexistente, a la par que me besas

suavemente, mi dulce y eterna oyente.


En tu vientre se haya el calor atemporal,

aquel que permanece desde la necesidad del

creador, al sentirse aludido por la tempestad.


Me pierdo una y otra vez en tu recuerdo,

el bienestar condena por cada segundo

de placer, fecundando al niño aflicción.


¿Acaso importa el universo ahora?

No, solo la concepción del tu y yo,

plasmada en el deseo infernal

de fundición, provocada por el

ansiado libido a punto de hervor.


La gran boca de tintes rosados

nos aniquila, a la par que nos santifica,

la madriguera eterna del ímpetu,

cristalizando los anhelos perennes.


Esa figura delgada y delineada me hipnotiza,

pierdo mi voluntad, como acémila en celo,

a cada suspiro, me posees con tu sensual brisa.


Ni excusas o reproches, solo placenteras voces,

ni discusiones o extorsiones, solo sexualizar la noche,

¿Cuántas veces nos perdimos en el bosque vicioso?


Tus luceros sicalípticos, enmarcan nuestro

impúdico y a su vez litúrgico ritual fogoso,

fundiéndonos en sexo pecaminoso.
Por:Negaraliss.

101_6377-31f5190.jpg
Me ha gustado, poema sensual en su esencia pero escrito con un lenguaje muy cuidado que le da una atmosfera muy propia de tus poemas, los que he leido hasta ahora, amigo Negaraliss. Un abrazo. Paco.
 
A la materia en libídine me remito

para refugiarme del frío terrenal,

porque la carne ha de ser condena

pero yo me acobijo como rata austera.


Tu templo es mi hogar, donde yazco

a través de cada fantasía imposible,

renazco en brotes de ambrosía

cuando me colocas en tus atributos.


Como altar de sangre y gloria,

me proyectan a la más lejana

atmósfera, la de aquel planeta

inexistente, a la par que me besas

suavemente, mi dulce y eterna oyente.


En tu vientre se haya el calor atemporal,

aquel que permanece desde la necesidad del

creador, al sentirse aludido por la tempestad.


Me pierdo una y otra vez en tu recuerdo,

el bienestar condena por cada segundo

de placer, fecundando al niño aflicción.


¿Acaso importa el universo ahora?

No, solo la concepción del tu y yo,

plasmada en el deseo infernal

de fundición, provocada por el

ansiado libido a punto de hervor.


La gran boca de tintes rosados

nos aniquila, a la par que nos santifica,

la madriguera eterna del ímpetu,

cristalizando los anhelos perennes.


Esa figura delgada y delineada me hipnotiza,

pierdo mi voluntad, como acémila en celo,

a cada suspiro, me posees con tu sensual brisa.


Ni excusas o reproches, solo placenteras voces,

ni discusiones o extorsiones, solo sexualizar la noche,

¿Cuántas veces nos perdimos en el bosque vicioso?


Tus luceros sicalípticos, enmarcan nuestro

impúdico y a su vez litúrgico ritual fogoso,

fundiéndonos en sexo pecaminoso.
Por:Negaraliss.

101_6377-31f5190.jpg
Un poema místico, las imágenes amorosas forman un delirio por el Cosmo, me gusta, grato leerte
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba