Gabriela.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Quisiste ser levadura en el bizcocho.
Te transformé en sombrilla.
Me puse a tomar el Sol, en una playa de arena.
Sopló el raudo viento y volaste, rodando peligrosamente, a punto de clavarte en alguna pierna gorda.


Entonces, recordé la fórmula mágica y pronunciéla, Gabriela.




Volviste en ti, tan linajuda como afrodisíaca.
Fuimos juntos de paseo, a tomar un helado.
El tuyo, de salsa mahonesa con cacahuetes sin cáscara.
¡ Menos mal ! Con qué gracia los masticas.


Al atardecer, nos besamos, sentados en el muelle de madera, donde los barcos atracan.


En ese muelle al que las olas intentan llegar, con sus manos.
Le besan las patas de madera, tan firmes, y clavadas en los cimientos.
Y tú y yo, de noche, ya, en el firmamento. Somos estrellas, pertenecientes a una constelación de la galaxia.
Gabriela, me pides que te cuente un cuento. Pues eres bella durmiente.


¿ Qué quieres que diga ? Te lo cuento todo, volando en nuestro parapente.


Eso sucederá mañana.
Veremos los cultivos y las fincas de los terratenientes, a vista de pájaro.
Haremos buenas migas con los toros y las vacas del prado.
Y sentiremos el vértigo de la visión tan alta, desde las nubes.


¿ Subes ? ¿ Bajas ? ¿ Vienes ? ¿ Vas ? Gabriela, ¿ Qué haces ? ¿ Por qué te desnudas ?
 
Última edición:
Quisiste ser levadura en el bizcocho.
Te transformé en sombrilla.
Me puse a tomar el Sol, en una playa de arena.
Sopló el raudo viento y volaste, rodando peligrosamente, a punto de clavarte en alguna pierna gorda.


Entonces, recordé la fórmula mágica y pronunciéla, Gabriela.




Volviste en ti, tan linajuda como afrodisíaca.
Fuimos juntos de paseo, a tomar un helado.
El tuyo, de salsa mahonesa con cacahuetes sin cáscara.
¡ Menos mal ! Con qué gracia los masticas.


Al atardecer, nos besamos, sentados en el muelle de madera, donde los barcos atracan.


En ese muelle al que las olas intentan llegar, con sus manos.
Le besan las patas de madera, tan firmes, y clavadas en los cimientos.
Y tú y yo, de noche, ya, en el firmamento. Somos estrellas, pertenecientes a una constelación de la galaxia.
Gabriela, me pides que te cuente un cuento. Pues eres bella durmiente.


¿ Qué quieres que diga ? Te lo cuento todo, volando en nuestro parapente.


Eso sucederá mañana.
Veremos los cultivos y las fincas de los terratenientes, a vista de pájaro.
Haremos buenas migas con los toros y las vacas del prado.
Y sentiremos el vértigo de la visión tan alta, desde las nubes.


¿ Subes ? ¿ Bajas ? ¿ Vienes ? ¿ Vas ? Gabriela, ¿ Qué haces ? ¿ Por qué te desnudas ?
Bueno, Gabriela tiene que sentirse dichosa de tan profundo amor que le profesas... felicidades Nommo bello poema saludos...
 
Quisiste ser levadura en el bizcocho.
Te transformé en sombrilla.
Me puse a tomar el Sol, en una playa de arena.
Sopló el raudo viento y volaste, rodando peligrosamente, a punto de clavarte en alguna pierna gorda.


Entonces, recordé la fórmula mágica y pronunciéla, Gabriela.




Volviste en ti, tan linajuda como afrodisíaca.
Fuimos juntos de paseo, a tomar un helado.
El tuyo, de salsa mahonesa con cacahuetes sin cáscara.
¡ Menos mal ! Con qué gracia los masticas.


Al atardecer, nos besamos, sentados en el muelle de madera, donde los barcos atracan.


En ese muelle al que las olas intentan llegar, con sus manos.
Le besan las patas de madera, tan firmes, y clavadas en los cimientos.
Y tú y yo, de noche, ya, en el firmamento. Somos estrellas, pertenecientes a una constelación de la galaxia.
Gabriela, me pides que te cuente un cuento. Pues eres bella durmiente.


¿ Qué quieres que diga ? Te lo cuento todo, volando en nuestro parapente.


Eso sucederá mañana.
Veremos los cultivos y las fincas de los terratenientes, a vista de pájaro.
Haremos buenas migas con los toros y las vacas del prado.
Y sentiremos el vértigo de la visión tan alta, desde las nubes.


¿ Subes ? ¿ Bajas ? ¿ Vienes ? ¿ Vas ? Gabriela, ¿ Qué haces ? ¿ Por qué te desnudas ?

Siempre interesantes tus poemas y con sentido del humor... saludos Nommo, que vaya todo muy bien.
 
Quisiste ser levadura en el bizcocho.
Te transformé en sombrilla.
Me puse a tomar el Sol, en una playa de arena.
Sopló el raudo viento y volaste, rodando peligrosamente, a punto de clavarte en alguna pierna gorda.


Entonces, recordé la fórmula mágica y pronunciéla, Gabriela.




Volviste en ti, tan linajuda como afrodisíaca.
Fuimos juntos de paseo, a tomar un helado.
El tuyo, de salsa mahonesa con cacahuetes sin cáscara.
¡ Menos mal ! Con qué gracia los masticas.


Al atardecer, nos besamos, sentados en el muelle de madera, donde los barcos atracan.


En ese muelle al que las olas intentan llegar, con sus manos.
Le besan las patas de madera, tan firmes, y clavadas en los cimientos.
Y tú y yo, de noche, ya, en el firmamento. Somos estrellas, pertenecientes a una constelación de la galaxia.
Gabriela, me pides que te cuente un cuento. Pues eres bella durmiente.


¿ Qué quieres que diga ? Te lo cuento todo, volando en nuestro parapente.


Eso sucederá mañana.
Veremos los cultivos y las fincas de los terratenientes, a vista de pájaro.
Haremos buenas migas con los toros y las vacas del prado.
Y sentiremos el vértigo de la visión tan alta, desde las nubes.


¿ Subes ? ¿ Bajas ? ¿ Vienes ? ¿ Vas ? Gabriela, ¿ Qué haces ? ¿ Por qué te desnudas ?
Ohhhhhhhhhh, me pierdo una semana y ya me quemás el rancho, joder!!! interesante poema amigo, muy original, grato leerte un beso
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba