El alba sin cielo

Teo Moran

Poeta fiel al portal
¡Alba! Abre la puerta al invierno,
deja entrar la eternidad del cielo
y de paso al recuerdo que se muere
por las caricias de sus labios.
¡Deja pasar a la oscuridad del alma
con la melodía del sufrimiento!…
¡Que entre el silencio de este mundo
con las gotas de la lluvia escarchada
dando vida a los charcos que se ahogan!
Hoy soy penumbra en los adoquines,
una huella indecisa en la bella senda
repleta de amapolas que duermen
y en la mañana lloran en los bretes del viento,
lágrima de cristal en la singladura del río,
junco fino que se curva por el destino,
un almendro lleno de flores plateadas
que se arrullan con la cadencia del recuerdo.
¡Alba deja pasar al sufrimiento!
Al recto salmo de los devotos corrompidos
que son dueños de las obras del cielo,
no sé si creer en su boca o en su acciones,
mas no soy pastor y ni siquiera tengo rebaño
y mi cayado es un frágil mimbre de paja;
en mi corazón el amor es una naturaleza
que se prende con la pintura del universo
donde el hombre es la plastilina moldeable
que da forma a unas huellas imprecisas
las cuales serán borradas por el invierno.
 
¡Alba! Abre la puerta al invierno,
deja entrar la eternidad del cielo
y de paso al recuerdo que se muere
por las caricias de sus labios.
¡Deja pasar a la oscuridad del alma
con la melodía del sufrimiento!…
¡Que entre el silencio de este mundo
con las gotas de la lluvia escarchada
dando vida a los charcos que se ahogan!
Hoy soy penumbra en los adoquines,
una huella indecisa en la bella senda
repleta de amapolas que duermen
y en la mañana lloran en los bretes del viento,
lágrima de cristal en la singladura del río,
junco fino que se curva por el destino,
un almendro lleno de flores plateadas
que se arrullan con la cadencia del recuerdo.
¡Alba deja pasar al sufrimiento!
Al recto salmo de los devotos corrompidos
que son dueños de las obras del cielo,
no sé si creer en su boca o en su acciones,
mas no soy pastor y ni siquiera tengo rebaño
y mi cayado es un frágil mimbre de paja;
en mi corazón el amor es una naturaleza
que se prende con la pintura del universo
donde el hombre es la plastilina moldeable
que da forma a unas huellas imprecisas
las cuales serán borradas por el invierno.
Llamar con atencion al alba, lucha interna para que la
melancolia planifique esa busquda de los umbrales
perdidos. una ensimismacion interna, un universo
de lucha que busca el crepusculo iluminado de las
esencias perdidas. felicidades. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
POEMA DESTACADO

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Seleccionado por el Jurado

Con todo el cariño

MUNDOPOESIA.COM
 
¡Alba! Abre la puerta al invierno,
deja entrar la eternidad del cielo
y de paso al recuerdo que se muere
por las caricias de sus labios.
¡Deja pasar a la oscuridad del alma
con la melodía del sufrimiento!…
¡Que entre el silencio de este mundo
con las gotas de la lluvia escarchada
dando vida a los charcos que se ahogan!
Hoy soy penumbra en los adoquines,
una huella indecisa en la bella senda
repleta de amapolas que duermen
y en la mañana lloran en los bretes del viento,
lágrima de cristal en la singladura del río,
junco fino que se curva por el destino,
un almendro lleno de flores plateadas
que se arrullan con la cadencia del recuerdo.
¡Alba deja pasar al sufrimiento!
Al recto salmo de los devotos corrompidos
que son dueños de las obras del cielo,
no sé si creer en su boca o en su acciones,
mas no soy pastor y ni siquiera tengo rebaño
y mi cayado es un frágil mimbre de paja;
en mi corazón el amor es una naturaleza
que se prende con la pintura del universo
donde el hombre es la plastilina moldeable
que da forma a unas huellas imprecisas
las cuales serán borradas por el invierno.

Un poema de tristezas con acertadas imágenes cuyo reconocimiento me ha traido a leerte. Mis parabienes por el mismo con mi saludo cordial.
 

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