Oh mi apreciada Thaiz,
creo que sí, no sé por qué dudaba,
pues lo volví a pensar y
eres quien yo buscaba;
toda carácter y las cosas claras.
Venga, no seas mala,
ves que me tienes a tus pies rendido;
besos no cuestan nada.
Pronto! que tus suspiros
son como droga y me mantienen vivo.
De ello culpé a Cupido;
él me alcanzó y después probé tu lengua.
Fueron tus ojos míos...
Hoy sé de tí a leguas
pero la flecha sigue hasta la médula.
Es fiel mi amor in sécula,
tuyo, y si me quieres no rehuyo.
Oh de mi piedra incrédula,
que crecerá hasta julio.
Oyes en estas líneas el murmullo.
creo que sí, no sé por qué dudaba,
pues lo volví a pensar y
eres quien yo buscaba;
toda carácter y las cosas claras.
Venga, no seas mala,
ves que me tienes a tus pies rendido;
besos no cuestan nada.
Pronto! que tus suspiros
son como droga y me mantienen vivo.
De ello culpé a Cupido;
él me alcanzó y después probé tu lengua.
Fueron tus ojos míos...
Hoy sé de tí a leguas
pero la flecha sigue hasta la médula.
Es fiel mi amor in sécula,
tuyo, y si me quieres no rehuyo.
Oh de mi piedra incrédula,
que crecerá hasta julio.
Oyes en estas líneas el murmullo.