R.H Sonny
Poeta recién llegado
Glorioso el deseo que se va por el que llega,
impetuosas las alas del querer,
ciénagas de carmín
que empalagan tu dulce elixir.
Aún deshaciéndose en mi boca
dormitando en mi alcoba
siento el placer que me ahoga,
el sabor que se desliza de tu hiel
por mi tráquea llegando hasta mi alma
como la esencia de las rosas.
Sabor a ríos de miel quisquillosa y pegajosa
en las que se han enredado mil veces
la vida de las mariposas,
y quizás también mi lengua ambiciosa
de recorrer tu hiel armoniosa.
Tus pétalos parecen brillar en el paladar
donde posan mis sueños más hambrientos,
incendiando la pasión de recorrer lo eterno
como serpiente en un aura melodiosa,
arrinconándome y sometiéndome a tus deseos.
Tu amarillentas el día con tu brillo,
el que encandila a las abejas
que merodean abriendo la boca
alrededor de mi desnudo cuerpo intrépido y pillo,
pues eres el tulipán de las adelfas del amor mío
descoordinada y enraizando en mi litigio
como una amapola.
Ya no tengo deseo de escapar de la lujuria
que escriben en mi pecho tus labios lívidos,
solo quiero disfrutar lento y sosegado la centuria
de tus dulces armas que me tienen ya escrito
en mi piel tu rímel marcado al fuego vivo.
En la naturaleza depredadora de tu alta alcurnia
tus ojos se me han enraizado
siento una amapola, cruzada con adelfa
custodiada por las mariposas,
que son picadas por la abejas
en el estomago mío envenenado y frío.
impetuosas las alas del querer,
ciénagas de carmín
que empalagan tu dulce elixir.
Aún deshaciéndose en mi boca
dormitando en mi alcoba
siento el placer que me ahoga,
el sabor que se desliza de tu hiel
por mi tráquea llegando hasta mi alma
como la esencia de las rosas.
Sabor a ríos de miel quisquillosa y pegajosa
en las que se han enredado mil veces
la vida de las mariposas,
y quizás también mi lengua ambiciosa
de recorrer tu hiel armoniosa.
Tus pétalos parecen brillar en el paladar
donde posan mis sueños más hambrientos,
incendiando la pasión de recorrer lo eterno
como serpiente en un aura melodiosa,
arrinconándome y sometiéndome a tus deseos.
Tu amarillentas el día con tu brillo,
el que encandila a las abejas
que merodean abriendo la boca
alrededor de mi desnudo cuerpo intrépido y pillo,
pues eres el tulipán de las adelfas del amor mío
descoordinada y enraizando en mi litigio
como una amapola.
Ya no tengo deseo de escapar de la lujuria
que escriben en mi pecho tus labios lívidos,
solo quiero disfrutar lento y sosegado la centuria
de tus dulces armas que me tienen ya escrito
en mi piel tu rímel marcado al fuego vivo.
En la naturaleza depredadora de tu alta alcurnia
tus ojos se me han enraizado
siento una amapola, cruzada con adelfa
custodiada por las mariposas,
que son picadas por la abejas
en el estomago mío envenenado y frío.
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