ropittella
Poeta veterana en el Portal
Llamado a la Poesía:
(Lomafresquita - Ropittella)
Ancladas la melancolía y la soledad,
solo volaban ilusiones hacia el sol:
desnudos ante el Universo, dos corazones,
dos almas en la antesala
de un ocaso etéreo y fugaz,
iban de paseo encaramados a las olas.
Perseguían la paz de una playa lejana,
el suspiro envolvente del más cálido aliento...
Así era, Poesía, cuando tú llegabas:
lúcida y urgente mientras yo dormía,
a revelarme sus sueños, a despertarme las ansias.
Propiciando señales encendidas como faros.
En cada rincón de la conciencia,
hasta el insomnio y sin cansancio
tus notas rumoreaban su sed de ser escritas.
Mas has sido como un ave pasajera que anidó en mi olivo,
flor de granado que desprendía sus pétalos
en mis noches blancas...
Y hubiese preferido que permanecieras
-eterna- entre los pliegues de las líneas de mis manos,
para recordar cada nombre que te impuse:
pasión, desamor, olvido… Miles y el único,
soberbio entre los amados.
¡Oh, amiga de la fortuna!
errante peregrina
que circundabas mis caminos:
Renueva con tu fuerza la potencia del encuentro,
oxigena mi débil respiro…
Cuando siento que muero porque él ha muerto
y una bruma espesa, de tedio,
enturbia sin cesar
la salida de este triste laberinto.
¡Regresa por favor,
fiel traductora!
Escribe en mis ojos los sueños del alba,
ilumina de alegorías mi frente tan callada
hasta que el viento nos lleve lejos,
allí, donde crepite en tu fulgor
(Lomafresquita - Ropittella)
Ancladas la melancolía y la soledad,
solo volaban ilusiones hacia el sol:
desnudos ante el Universo, dos corazones,
dos almas en la antesala
de un ocaso etéreo y fugaz,
iban de paseo encaramados a las olas.
Perseguían la paz de una playa lejana,
el suspiro envolvente del más cálido aliento...
Así era, Poesía, cuando tú llegabas:
lúcida y urgente mientras yo dormía,
a revelarme sus sueños, a despertarme las ansias.
Propiciando señales encendidas como faros.
En cada rincón de la conciencia,
hasta el insomnio y sin cansancio
tus notas rumoreaban su sed de ser escritas.
Mas has sido como un ave pasajera que anidó en mi olivo,
flor de granado que desprendía sus pétalos
en mis noches blancas...
Y hubiese preferido que permanecieras
-eterna- entre los pliegues de las líneas de mis manos,
para recordar cada nombre que te impuse:
pasión, desamor, olvido… Miles y el único,
soberbio entre los amados.
¡Oh, amiga de la fortuna!
errante peregrina
que circundabas mis caminos:
Renueva con tu fuerza la potencia del encuentro,
oxigena mi débil respiro…
Cuando siento que muero porque él ha muerto
y una bruma espesa, de tedio,
enturbia sin cesar
la salida de este triste laberinto.
¡Regresa por favor,
fiel traductora!
Escribe en mis ojos los sueños del alba,
ilumina de alegorías mi frente tan callada
hasta que el viento nos lleve lejos,
allí, donde crepite en tu fulgor
la más bella aurora.
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