danie
solo un pensamiento...
Sobre el tablero movieron los trebejos;
primero los blancos (los de ella),
luego los negros (los de él)
hasta no poder saltar más en ningún casillero.
Se miraron fijos
y abandonaron el juego
ante el temor del inminente jaque del otro.
Desde ese día
los dos perdieron
la batalla de los sexos.
El error fue nunca saber
que el sueño de las pieles
no se rige por ninguna estrategia.
primero los blancos (los de ella),
luego los negros (los de él)
hasta no poder saltar más en ningún casillero.
Se miraron fijos
y abandonaron el juego
ante el temor del inminente jaque del otro.
Desde ese día
los dos perdieron
la batalla de los sexos.
El error fue nunca saber
que el sueño de las pieles
no se rige por ninguna estrategia.
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